En conmemoración a la revista creada por la Sociedad Valenciana Fomento del Turismo en 1926

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Los ‘Trileros’. Apuntes al natural de hace una década

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El origen de esta denominación viene de un juego de engaño realizado de naipes con tres cartas, llamado Trile, Tril o Las Tril, en el que se debe acertar dónde está la carta por la que previamente se ha apostado. Se llama trilero al que se dedica a este timo.

 

Los trileros son personajes a caballo entre una obra teatral y un número de magia. Una caja de cartón, que sirve como mesa, unos vasos de plástico o una patata partida por la mitad, hueca en su interior, y una bola, da lugar a varias manipulaciones y desplazamientos salteados de los vasos. El juego consiste en adivinar donde finalmente está depositada la bola, bajo una apuesta de dinero.

Una caja de cartón, que sirve como mesa, unos vasos de plástico o una patata partida por la mitad, hueca en su interior, y una bola, da lugar a varias manipulaciones y desplazamientos salteados de los vasos.

En nuestra ciudad se vieron a partir de los años 70 en las inmediaciones de la Estación del Norte, calle de Xàtiva esquina a la de Pelayo, en la plaza de la Reina, frente a la Iglesia de Santa Catalina y en las calles adyacentes a la plaza Redonda en días festivos. Fueron famosos el gitano Joaquín Fernández; Manolete, llamado así por su gran parecido con el famoso torero; Antonio El Matemático, y el histórico Pedro Sanjuán.

En nuestra ciudad se vieron a partir de los años 70 en las inmediaciones de la Estación del Norte, calle de Xàtiva esquina a la de Pelayo, en la plaza de la Reina, frente a la Iglesia de Santa Catalina y en las calles adyacentes a la plaza Redonda en días festivos.

Fuimos testigos de sus actuaciones un domingo del año 2001 en las inmediaciones de la plaza Redonda. Entre el bullicio, tres “actores” rodean dos cajas de cartón superpuestas. Sobre ellas están las tres medias patatas huecas y una bolita de plástico. Comienza la función. Uno de los tres individuos demuestra su impaciencia para apostar con billetes de veinte euros en las manos. Es uno de los ganchos. El maestro habla en voz alta para llamar la atención de cuantos pasan. Una incauta joven pareja se detiene. Pese al recelo del chico, la chica está interesada por la partida y, sin apostar, acierta donde está la bola. Al final “pica” y realiza varias apuestas con pérdida de unos 150 euros. Cuando la pareja protesta por el engaño algo pasa. Al grito de ¡Água! como señal, un compinche alerta de un peligro. El maestro recoge rápido las medias patatas y la bola, abandonando las cajas y desapareceante la supuesta presencia de la policía municipal. Al cabo de unos minutos las cajas vuelven a estar montadas en otro lugar inmediato. Se disponen otra vez para la tarea… vuelta a empezar. Es la magia del engaño.

Comienza la función. Uno de los tres individuos demuestra su impaciencia para apostar con billetes de veinte euros en las manos. Es uno de los ganchos. El maestro habla en voz alta para llamar la atención de cuantos pasan.

A. P. R. S. = Archivo Privado de Rafael Solaz

Juego-del-tril.-Dibujo.-

Juego del tril. Dibujo. A. P. R. S.

El vetlatori de L’Albaet. Flores, música y danza en el fallecimiento de un niño

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En tierras valencianas, hasta principios del siglo XX, anterior al entierro del niño tenía lugar un ritual mortuorio bastante enfático. Al fallecido menor de siete años se le llamaba albat o albaet, adquiriendo este título por morir en el albor de la vida y se le amortajaba vistiendo una túnica blanca preparada para el velatorio. Generalmente, a la criatura le ponían también una corona de flores blancas, de papel o de tela, con hojas plateadas. Lo colocaban en un féretro blanco puesto sobre una mesa cubierta por un paño rodeado de cirios. En su cabecera colgaban un cuadro de la Mare de Déu amb el Jesuset al braç sobre un gran paño que cubría la pared.

Albaet.-Acuarela-de-José-Benlliure.-Ca.-1920

Al fallecido menor de siete años se le llamaba albat albaet, adquiriendo este título por morir en el albor de la vida y se le amortajaba vistiendo una túnica blanca preparada para el velatorio

Mientras se velaba era costumbre de dedicar al albat diversas coplas acompañadas de música como expresión de alegría por la suerte ultraterrena que se suponía que el niño había conseguido, ya que se le consideraba inocente, con ausencia de pecados, por lo que iba directamente al cielo. El ritual se desarrollaba en la vetlà de l’albat que producía la dansa del vetlatori o del mortitxol(mortichuelo). Esta danza, tenía lugar a la puerta de la vivienda familiar, se acompañaba de guitarras y bandurriasy un cantador entonaba las primeras coplas: La dansa del velatori/ dones vingau a ballar/ que és dansa que sempre és dansa/ quan s’ ha mort algún albat…

La-dansá-del-Vetlatori.-Grabado-de-Gustavo-Doré.-Siglo-XIX

…la dansa del vetlatori o del mortitxol (mortichuelo). Esta danza, tenía lugar a la puerta de la vivienda familiar, se acompañaba de guitarras y bandurrias…

Blasco Ibáñez retrató en su obra La Barraca el ambiente vivido por la muerte de un pequeño, triste ritual en el cual participaban familiares, amigos y vecinos. Las mujeres se organizaban y ordenaban al son de movimientos precisos los preparativos previos al funeral infantil.

Recuerdo-fúnebre.-Ca.-1920

En el patio de entrada se hallaba dispuesto un túmulo con el cadáver rodeado de macetas con flores y ramaje. Un gran cubre de damasco servía como cortina de fondo y las sábanas de lino se hallaban salpicadas de pétalos

Fui testigo del ritual -sin música- a principio de los años 60. En una casa de Tavernes Blanques había fallecido una hija de unos amigos de mis padres y acudimos a la casa mortuoria. En el patio de entrada se hallaba dispuesto un túmulo con el cadáver rodeado de macetas con flores y ramaje. Un gran cubre de damasco servía como cortina de fondo y las sábanas de lino se hallaban salpicadas de pétalos. Un cuadro con el Ángel de la Guarda presidía el conjunto. Los vecinos y familiares permanecían sentados en sillas tomando licores y pastas, mientras una madre lloraba desconsoladamente. Imagen fúnebre, recuerdos de una flor entre rollets d’anís i mistela.

A. P. R. S. = Archivo Privado de Rafael Solaz

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