En conmemoración a la revista creada por la Sociedad Valenciana Fomento del Turismo en 1926

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Requena posee una sólida y numerosa comunidad romaní asentada desde hace cientos de años

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Requena posee una sólida y numerosa comunidad romaní asentada desde hace cientos de años. El Archivo también posee documentación que hace referencia a la historia de esta centenaria comunidad requenense. En las cercanías del día del pueblo gitano andaluz que se celebra el 22 de noviembre en conmemoración de la llegada de los primeros romaníes a Andalucía un 22 de noviembre de 1462, hablaremos de algunos de estos documentos.

Las primeras noticias documentales sobre el paso de gitanos por Requena son de 1586 cuando acudían al Corpus para honrar el Santísimo Sacramento con diferentes actividades lúdicas que eran remuneradas por el concejo requenense. Seguramente, el origen del asentamiento más definitivo de familias gitanas en Requena parta de la real provisión de 7 de febrero de 1746 cuando se la designó junto a la población de Infantes como las ciudades manchegas que debían acoger a gitanos a razón de una familia cada cien vecinos sin que hubiera más de dos familias en una misma calle y con la orden de que no se empadronase con el nombre de “gitanos” con la intención de su definitiva asimilación.

A pesar de la tardía entrada de los romaníes en la Península Ibérica en el siglo XV, ya en el siglo XVI comenzó toda una actividad legislativa represora que buscaba su asimilación, persecución o incluso exterminio. Especialmente se buscaba su sedentarización, abandono de costumbres y vestimentas, extinción de la lengua caló y, en definitiva, su indefinición como cultura. En 1539 ya se les conminó a sedentarizarse o bien ser condenados a seis años de galeras.

 

En el siglo XVIII, la legislación borbónica incrementó el número de provisiones dirigidas a la gente errante y la comunidad gitana con los mismos objetivos anteriores. Un hecho fundamental en la historia del pueblo romaní español fue la vergonzante “Prisión general de gitanos”, también llamada “Gran Redada”, que fue una persecución autorizada por el Fernando VI y organizada en secreto por el Marqués de la Ensenada, que se inició de manera sincronizada en todo el territorio español el 30 de julio de 1749 con el objetivo de arrestar a todos los gitanos errantes del reino y su destino a cárceles, trabajos forzados, casas de misericordia y fábricas con separación de familias incluida. Se calcula en 7.760 los gitanos y gente errabunda capturada. Enseguida, los consejeros de Fernando VI se apercibieron de las injusticias cometidas, ya que se apresaron a muchos gitanos que estaban asentados en sus localidades, viviendo conforme a las leyes y que trabajaban en sus oficios. En ocasiones eran los propios vecinos quienes defendían su honestidad.

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El documento del mes es una instrucción manuscrita de 28 de octubre de 1749 en la que se pretende atenuar las injusticias cometidas contra la comunidad romaní. En su introducción ya se hace referencia a que una mala aplicación de una provisión de 1745 había llevado al apresamiento y embargo de bienes de gitanos que habían vivido conforme a las leyes, que tenían contraídos legítimos matrimonios, “que educaban sus hijos con honesto porte y buenas costumbres” y que se mantenían de su trabajo en labores del campo y oficios mecánicos y, por consiguiente, los bienes que poseían habían sido adquiridos legalmente.

La instrucción manda la liberación de estas familias gitanas, la vuelta a sus lugares de residencia con los permisos y diligencias necesarias, incluso facilitando los mantenimientos, y la restitución de sus bienes. Sin embargo, seguía condenando, incluso a la muerte, a los que prosiguieran con el nomadismo, a excepción de cuando se acudiera a ferias. El documento prohíbe llamar con la voz “gitanos” a los restituidos a sus lugares de origen, ni que vistan con su peculiar indumentaria en un nuevo intento, frustrado, de asimilac

http://www.requena.es/

Valencia atracción

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En: Valencia Atracción: Revista de la Sociedad Valenciana Fomento del Turismo, (abril de 1931), Reproducción del cartel del dibujante Federico Mellado, editado por la Sociedad Valenciana Fomento del Turismo para la propaganda de Valencia BNE Z/1930
En: Valencia Atracción: Revista de la Sociedad Valenciana Fomento del Turismo, (abril de 1931),

Nace la web Valencia atracción en comemoración a la revista que la  Sociedad Valenciana Fomento del Turismo. creó en 1926, (bajo el lema “Todo por Valencia”), se creó en 1919, y en torno a ella se aglutinaron muchas personas e instituciones que sentían amor por Valencia. La Sociedad creó una oficina de información turística, publicó la revista “Valencia Atracción” (desde 1926 hasta 1990), organizó el primer “tren fallero”, y lanzó varios slogans turísticos.

Los primeros años del Hospital la FE

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Hospital-antiguo-la-fe-de-Valencia-22-SmallEl Hospital La Fe comenzó a construirse en 1968. Los terrenos elegidos para su emplazamiento se encontraban entre el Polígono de Campanar y la acequia de Mestalla, en un tramo próximo a la carretera de Burjassot. Para poder ubicar el hospital y sus accesos fue necesario desviar las acequias de riego y expropiar algunos terrenos privados colindantes. Uno de los primeros problemas en surgir fue el desalojo de las familias que vivían en siete viviendas que ocupan este terreno. La mayoría de los propietarios de estas casas aceptó sin problemas la indemnización que les ofreció el Ministerio de la Vivienda por expropiar sus casas; excepto los dueños de una vaquería y una fábrica de encurtidos que pusieron una condición muy especial para ceder sus terrenos: obtener una plaza para trabajar en el centro sanitario como celador y jardinero.

image_galleryLa Orden Ministerial que regulaba la obtención de plaza de trabajo en la entonces llamada Ciudad Sanitaria La Fe estipulaba como condición para optar a estos puestos de trabajo ser menor de 40 años de edad. En el caso de estos dos propietarios, de 49 y 54 años respectivamente, hubo que hacer una excepción, ya que se negaron a desalojar sus casas si no veían cumplidas sus condiciones.

El Instituto Nacional de Previsión aprobó un presupuesto de 870.588.450 pesetas para la construcción de este centro sanitario. Con este dinero se llevaron a cabo las obras para levantar la Residencia General, el aparcamiento, el Servicio de Urgencias, almacenes adaptados para isótopos radioactivos, la Escuela de Enfermeras y Matronas, la Maternidad, el Hospital Infantil, los almacenes generales, los laboratorios de investigación y el Centro de Investigación.

image_gallery (1)A la hora de elegir un nombre para este nueva ciudad sanitario, el Dr. Don Vicente Luis Peris Carpena, Jefe Provincial del Seguro Obligatorio de Enfermedad Sugirió en 1966 buscar una denominación sencilla, corta y fácil de recordar como La Paz; incluso mostró su interés por encontrar un nombre todavía más corto. La solución la aportó el Dr. Don Manuel Pérez Sánchez, Secretario del Consejo de Administración del I.N.P., quien comentando este idea con su familia recibió la inestimable ayuda de su suegra, de 70 años, que contestó: “Más corto que La Paz sólo puede ser La Fe”.

Otra anécdota curiosa de la historia de este hospital surgió en relación con la construcción del aparcamiento. En 1969, el Ministerio de la Vivienda ofreció a Don Joaquín Deusa Soldevilla, Director Provincial del Instituto Nacional de Previsión, el enorme solar que actualmente ocupa la Estación de Autobuses de Valencia (justo al lado del centro sanitario) para que fuera utilizado como aparcamiento por los trabajadores y usuarios del hospital.

El precio de este cesión era de una peseta por cada palmo de terreno. Sin embargo, Don Joaquín Deusa declinó amablemente esta oferta, ya que pensaba que con el terreno del aparcamiento actual tendría espacio más que suficiente. Por aquel entonces era difícil imaginar que en la actualidad el número de vehículos por habitante iba a ser tan elevado.

 

LA ACTIVIDAD HOSPITALARIA EN LOS INICIOS DEL CENTRO

La actividad en el Hospital en sus primeros años de funcionamiento era muy distinta a la que realiza actualmente, tanto en volumen como en el tipo de asistencia (mucho más basada en la hospitalización). Como ejemplo, sirve este detalle de actividad de la Residencia General y el Centro de Rehabilitación durante 1969.

 

RESIDENCIA GENERAL 1969:

 

HOSPITALIZACIÓN:

Enfermos hospitalizados: 17.270

Número de estancias: 200.617

Promedio estancias/enfermo: 11,61

Porcentaje medio de utilización: 54,91

Enfermos de Medicina y Especialidades Médicas: 3.642

Enfermos de Cirugía y Especialidades Quirúrgicas: 13.628

 

SERVICIO DE URGENCIAS:

Nº Total de Enfermos Asistidos: 24.107

Enfermos hospitalizados: 14.705

Enfermos asistidos en régimen ambulatorio: 9.402

 

INTERVENCIONES:

Con hospitalización programada: 4.172

Con hospitalización de urgencia: 6.960

Sin hospitalización: 2.321

Nº total de enfermos intervenidos: 13.453

 

CONSULTAS EXTERNAS:

Enfermos Asistidos por el departamento de Medicina: 1.547

Enfermos asistidos por el departamento de Cirugía: 5.992

Nº total de enfermos asistidos: 7.539

Consultas en el departamento de Medicina: 4.408

Consultas en el departamento de Cirugía: 17.065

Total de consultas: 21.473

 

CENTRO DE REHABILITACIÓN 1969:

 

HOSPITALIZACIÓN:

Enfermos hospitalizados: 466

Número de estancias: 10.056

Promedio estancias/enfermo: 21,58

Porcentaje medio de utilización: 27,89

 

INTERVENCIONES:

Nº total de enfermos intervenidos:191

 

CONSULTAS EXTERNAS:

Nº Total de Enfermos Asistidos: 1.114

Departamento de Ortopedia: 228

Departamento de Cirugía Plástica: 515

Departamento de Rehabilitación: 371

Nº total de Consultas: 2.893

Departamento de Ortopedia: 625

Departamento de Cirugía Plástica: 1.410

Departamento de Rehabilitación: 858

 

HEMOTERAPIA:

Nº de litros de sangre transfundidos: 14

Basílica de la Virgen de los Desamparados

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Plaza y Basílica de la Virgen de los Desamparados. Valencia © Turespaña

Este templo barroco, dedicado a la patrona de la ciudad, es el edificio religioso más importante levantado en Valencia en el siglo XVII. catedral_valencia_s32900425.jpg_1306973099

La basílica fue construida entre los años 1652 y 1667, y es la única iglesia del casco histórico que no se erigió sobre antiguas parroquias o conventos, sino que es obra nueva. Otra de sus peculiaridades es que la cúpula se encuentra desplazada hacia la Catedral. También llama la atención su camarín, un elemento característico del barroco: se trata de un espacio dedicado a la adoración de la imagen de la Virgen. Fue uno de los primeros camarines que se conocen en España, y se accede a él mediante una escalera.

basilica_desamparados_valencia_t4600543.jpg_1306973099

Datación Siglo XVII

Estilo Barroco

Plaza de la Virgen s/n
46003 Valencia
Valencia-València, Comunidad Valenciana
 plaza_virgen_desamparados_valencia_t4600636.jpg_1306973099 (1)

Teléfono+34 963919214

Correo electrónicoinfo@basilicadesamparados.org

Webhttp://www.basilicadesamparados.org

La Valencia de la época goda

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La muerte de Rómulo ponía fin, en el año 476, al Imperio Romano, pero éste se hallaba ya reducido, de tiempo atrás, al territorio de Italia, y no sabemos la suerte que cupo a nuestra querida ciudad de Valencia. Una hipótesis es que hubiera caído en poder de los vándalos como consecuencia de la derrota que la armada del emperador Mayoriano había sufrido en el 461 cerca de Elche (1). Otra habla de la posibilidad de que la conquistara Eurico al apoderarse, en 469, de la capital de la Tarraconense y otras ciudades de esta provincia que aún conservaban los romanos (2). Hay razones poderosas para rechazar ambos supuestos: la dicción y paleografía, puramente romanas, del túmulo episcopal perteneciente a a primera mitad del siglo VI (3); el pontificado de Justiniano, 531 a 546, que no deja adivinar dependencia ni conexión alguna con la monarquía goda (4); los restos monumentales de la basílica restaurada por dicho obispo, que contienen una espléndida decoración influenciada exclusivamente por el arte bizantino (5); y los nombres de los seis obispos componentes del concilio de Valencia del año 546, entre los cuales no se conserva una sola radical de origen germánico. Pero contra todos estos razonamientos, hay un hecho indiscutible: las actas del citado concilio aparecen fechadas en el año decimoquinto del reinado de Theudis, cronología que es incompatible con la práctica de los imperiales sino es debida, como sospecha el sabio Chabás, a los acoplamientos de copistas posteriores. No sería el primer caso.

A partir del año 549, siendo en España el rey de los godos Agila, le disputó el reinado Atanagildo, quien llamó en su ayuda al emperador de Oriente, Justiniano -año 554-, a quien cedió varias plazas en las costas del Este y del Sur. Vinieron, pues, a España los imperiales, pero no eran los romanos de Occidente, cuyo solio se había derrumbado, sino los griegos de Constantinopla (6), y es de suponer que Valencia fue una de las ciudades de la costa levantina que quedó en su poder, si ya no lo estaba, pues la crónica de San Isidoro, según la interpretación del canónigo Chabás, dice que “hasta los tiempos de Leovigildo en 568, los godos estuvieron reducidos a estrechos límites, y éstos eran los de la Bética hasta Valencia” (7).

Este monarca, que supo engrandecer su reino, se dejó llevar del fanatismo arriano hasta el punto de declarar la guerra a su hijo Hermenegildo quien, al defender con tesón la fe católica, se hizo acreedor a la diadema de la Santidad. Prisionero de su padre, en 584, fue desterrado el piadoso príncipe a nuestra ciudad de Valencia, de la que salió después y sufrió el martirio. Esto y no más, por lo que a Valencia se refiere, puede deducirse de la crónica del Biclarense (8), haciendo caso omiso de falsos cronicones. Por destierro parece que deba entenderse la expulsión a ciudad extraña del reino, y esto encaja bien con nuestra creencia de ser, en aquel tiempo, bizantina nuestra ciudad.

Recaredo, sucesor de Leovigildo, abjuró del arrianismo en el año 589, y entonces ocurre en la sede episcopal de Valencia, como en otras de España, un caso muy anómalo: el prelado Uviligisclo, de sangre goda y creencias arrianas, había sido colocado por los herejes en la sede de Valencia, pero convertido a la fe católica y abjurados los errores, fue admitido como tal obispo de esta diócesis en el Concilio III de Toledo que se celebró a principios de mayo del citado año 589; y el prelado Celsino, obispo que era también de Valencia, más moderno que Uviligisclo, pero católico, fue también confirmado en su cargo pastoral, de manera que una misma silla fue a la vez ocupada por dos distintos pontífices, ambos ortodoxos. Ninguno de los dos vivió más allá del Siglo VI.

Después de ellos y antes del año 610, el beatísimo Eutropio, abad servitano, ascendió al episcopado valentino. Lo sabemos por el testimonio de San Isidoro (9), sin que esta noticia arroje luz alguna para apreciar la condición política de nuestra ciudad. Y es todavía más escueta la noticia del obispo Marino, del que sólo sabemos que fue mitrado de Valencia porque en este concepto firmó el Concilio provincial de Gundemaro en el susodicho año de 610 (10).

La historia general de España nos hace saber que el rey godo Sisebuto, años 612 a 621, desalojó de su territorio a los bizantinos, hasta reducirlos exclusivamente a la posesión de los Algarbes, y Suintila, en 624, alcanzó la unidad geográfica y política de la Península. Este es el momento de asegurar con certeza que Valencia formaba parte de la monarquía goda, y pruebas hay de su existencia en la hitación atribuída a Wamba, en las actas de los concilios celebrados fuera de esta diócesis, desde el año 633 al 693, en cuyos documentos constan los nombres de siete obispos que gobernaron la sede valentina en este lapso de tiempo (11), y en las monedas que hasta fines del siglo VII, hicieron acuñar, a nombre de Valencia, los reyes godos Suintila (621 a 631), Chintila (636 a 640), Egica (687 a 701) y Witiza, asociados (696 a 700), cuyas leyendas son:

+ SVINTHILA REX VALENTIA IVSTV

+ CHINTILA REX VALENTIA PIVS

+ IN DEi NoMiNe EGiCA VALENTIA PiVS

+ In DEI NoMiNe EGICA Rex WITTIZA REX REGS

A esta última acompaña el siguiente anagrama del nombre latino de nuestra ciudad.

anagrama-valentia-bizantina

(12)

Tales y tan escasas son las fuentes, especialmente relativas a esta localidad.con que puede contar por ahora el historiador para reconstituir la vida política de Valencia durante la época goda que termina, a principios del siglo VIII, con la invasión agarena.

Notas al pie

  • (1) Chabás: ‘Episcopologio’, pág. 122
  • (2) Llorente: ‘Valencia’, vol. I, pág. 77.
  • (3) José Martínez Aloy, ‘Geografía del Reino de Valencia’, vol. I, pág. 260
  • (4) José Martínez Aloy, ‘Geografía del Reino de Valencia’, vol. I, pág. 265
  • (5) José Martínez Aloy, ‘Geografía del Reino de Valencia’, vol. I, Grabados de las pág. 262 y 263. La palmilla de los griegos y las flores de lis de los persas no pudieron venir, en aquellos tiempos, por conducto de los godos, sino por el de los bizantinos, bien fuese de manera directa, bien teniendo por intermediarios los imperiales de Occidente. Hemos de hallar un arco en el Almudín y una pila en Játiva, que relacionaremos con estos vestigios de la basílica valenciana y nos pondrán, tal vez, en condiciones de reconocer la huella del Imperio Oriental en nuestra tierra.
  • (6) Pérez Pujol: ‘Instituciones’, vol. II, pag. 16
  • (7) Chabás: ‘Episcopologio’, pág. 123
  • (8) Leovigildo: “memoratum filium in cordubensi urbe comprehendit, et regno privatum in exilium Valentiam mittit”.
  • (9) San Isidoro, en el capítulo 42: “Ad Eutropium Abbatem, qui postea Valentiae Episcopus fuit”; y en el capítulo 45: “Eutropius Ecclesiae Valentinae Episcopus (Flórez, ‘España Sagrada’, tomo VIII, trat. XXV, cap. V, 89).
  • (10) Flórez: ‘España Sagrada’, tomo VIII, trat. XXV, cap. V, 92 y 93.
  • (11) José Martínez Aloy, ‘Geografía del Reino de Valencia’, vol. I, págs. 266 y 267.
  • (12) Monedas visigóticas pertenecientes a Valencia – Suintila, años del 621 al 631; anverso + SVINTHILA REX. Busto de frente; reverso, + VALENTIA IVSTV. Busto de frente (Heiss, pág. 110. No figura en las láminas).- Chintila, años 634 a 640; anverso + CHINTILA REX. Busto de frente; reverso, + VALENTIA PIVS. Busto de frente, tipo lusitano (Heiss, pág. 115, lám. VII, nº 13). Campaner opina que es de Valencia. – Anverso, + CHINTILA REX. Busto de frente; reverso, + VALENTIA PIVS. Busto de frente (Vidal Quadras, tomo I, pág. 418, lám. 9ª, nº 7). Variante de la anterior.-  Anverso, CHINTILA REX. Busto de frente; reverso, + VALENTIA PVS. Busto de frente, tipo cartaginés (Heiss, pág. 115, lám. VII, nº 14). Campaner observa la diferencia de tipos que existe entre las monedas anteriores y la cree muy interesante para fijar la localidad en que fueron acuñadas.- Egica, años de 687 a 701: anverso, + INDE-N-M-NEGCA + Busto muy bárbaro a la derecha; reverso, + VALENTIA P · VS. Cruz sobre tres gradas entre dos estrellas (Heiss, pág. 133, lám. XI, nº 21).- Egica y Witiza (asociados), años de 696 a 700; anverso, + I DEI NMN EGICA R. Cruz larga entre dos bustos mirándose; reverso, + VVITTIZA R REGS. En medio monograma (VALENTIA) (Vidal Quadras, tomo I, pág. 424, lám. 9ª, nº 24). La moneda, según el dibujo de la lámina, no contiene el nombre Valentia. Campaner la coloca entre las de localidad incierta, por no creer fácil de descifrar el monograma.- Todas estas monedas son trientes de sueldo de oro. La obra que ha servido de base para esta nota es la de Mr. Heiss, por estar conceptuada la de mayor mérito. Del catálogo de Vidal Quadras solo se han tomado las no publicadas por Heiss.- Ediciones citadas. Heiss: Description générale des monnaies des rois wisigothis d’Espagne (París, 1872).- Campaner: Indicador manual de la numismática española (Madrid – Barcelona, 1881).- Vidal Quadras: Catálogo de la colección de monedas y medallas (Barcelona, 1892). (Nota del erudito valenciano don Miguel Martí Esteve, compuesta expresamente para esta reseña).

Puerta de los Apóstoles Catedral de Valencia

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Puerta de los Apóstoles, con Salomón en lo alto.

Nada más pasar la Obra Nova a nuestra izquierda se encuentra la puerta de los Apóstoles, llamada así por las estatuas de los doce apóstoles que alberga. De estilo gótico francés, contrasta notablemente con la puerta románica de l’Almoina con que confronta a la otra parte del crucero. Se sabe que en su construcción trabajó Nicolás de Ancona o de Autun desde 1303 y que en 1354 ya estaba acabada. Fuera quien fuere su autor, era un mal conocedor de la piedra del país, pues empleó una de tipo quebradizo que se degradó con rapidez y que obligó a continuas reparaciones, ya documentadas en el siglo XV. Durante los años 1960 la puerta fue completamente restaurada y las figuras originales -en muy mal estado de conservación- fueran expuestas en el museo de la catedral y sustituidas por copias, que son las que hoy decoran la puerta.12

La puerta se abre abocinada sobre un muro resaltado que le sirve de encuadramiento. Consta de tres arquivoltas ojivales decoradas, respectivamente, con catorce estatuillas de ángeles (la interior), dieciséis de santos y dieciocho de profetas (el exterior), colocadas unas sobre las otras, siguiendo la dirección de los arcos y cada una con sus correspondientes doseletes. Todas estas figuras, en total 48, estaban policromadas.Porta_apostols3 (1)

Puerta de los Apóstoles de la Seu de Valwncia Author Felivet

Estas tres arquivoltas se apoyan sobre seis doseletes -tres a cada lado- que protegen seis estatuas de apóstoles apoyados, a su vez, sobre pilares de sección prismática triangular cuyas caras se decoran con cuadrifolios con esfinges de la virgen y del Arcángel, en relieve, y varios escudos del rey, familiares (como los Borja o los Centelles) y gremiales. Los otros seis apóstoles aparecen situados fuera del arco, pero sobre idénticos pedestales. En el ángulo que forma la puerta con el muro de la iglesia, a ambos lados, aparecen, en sendos doseletes góticos, las estatuas de San Sixto y San Lorenzo y de San Valerio y San Vicente Mártir. Los batientes o hojas de las puertas, los clavos y los herrajes de la puerta son originales de 1438.

La arquivolta queda enmarcada por un gablete abonado por arquerías ciegas con estatuas. En la parte superior de la fachada, también dentro de un gablete, se abre un gran rosetón de seis puntas, que representa la estrella de David o Salomón, de 6.45 metros de diámetro, constituida por dos triángulos equiláteros entrelazados en los intersticios de la que figuran varios adornos de tracería calada que enmarca vidrieras polícromas. Esta rosetón fue casi totalmente reconstruido en los años 1960 al haber sufrido el mal de la piedra. Como apunta Joan Fuster, esta estrella salomónica es bastante difícil de explicar en la entrada de un templo católico.13 Se especula que, ante la falta de fondos para la construcción de la puerta, se pidió prestado dinero a los prestamistas judíos, y éstos accedieron a cambio de que figurase la estrella en el rosetón.

En el tímpano de la puerta se encuentra la imagen de Santa María, bajo la advocación de la que fue consagrada la catedral, con el niño en brazos y rodeada de ocho ángeles músicos; antes de 1599 esta imagen de la Virgen del tímpano se encontraba en el mainel, de manera muy similar a la que hay en la iglesia arciprestal de Morella.

En el pie de la puerta de los Apóstoles se reúne todos los jueves a las 12 de la mañana, el Tribunal de las Aguas, reliquia secular de la administración de justicia correspondiente al derecho de aguas en la huerta de Valencia. Probablemente ya se reunía en este mismo lugar cuando la actual catedral era aún mezquita.

Fuente es.wikipedia.org

El Miguelete

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Catedral y torre del Miguelete. Fotografía realizada el 11 febrero de 2003 por el autor Usuario. Pelayo2
Catedral y torre del Miguelete. Fotografía realizada el 11 febrero de 2003 por el autor Usuario. Pelayo2

 

La torre del Miguelete es el campanario de la catedral de Valencia. Se conoce como El Miguelete o Torre del Micalet en valenciano. La construcción de la torre se inicia en 1381 y finaliza en 1429. Por su complejidad y largos años de construcción, fue dirigida sucesivamente por varios maestros de obra; siendo el primero Andrés Juliá, desde 1381. Otros fueron José Franch (1396), Pedro Balaguer (1414, constructor de las Torres de Serranos); hasta Martín Llobet (1425), el último de los arquitectos que intervino en la construcción. Posteriormente se añadió la espadaña (1660-1736).

El Miguelete es una torre de estilo gótico levantino, tiene 51 metros de altura hasta la terraza, los mismos que mide su perímetro, y 63 metros en total. Tiene forma de prisma octogonal y posee 207 escalones.

Durante muchos siglos fue llamado “Campanar Nuevo” o “Campanar de la Catedral”, para diferenciarlo del “Campanar Viejo”, una torre de planta cuadrada y factura románica, ubicada en la calle de la Barchilla, y de la que quedan escasos restos murarios.

Poco a poco fue transformándose su nombre en “Torre del Miguelete”, por la gran campana de las horas, que ha servido para denominar, por metonimia, al conjunto.

Originalmente era una torre exenta, unida a la Catedral a finales del siglo XV al prolongarse la nave (arquitectura) central. Tiene acceso por una portada angular adornada con arquivoltas y un paso cubierto con curiosas voltas nervadas. La torre, de planta octogonal, mide 50,85 m, siendo su perímetro igual a su altura, sobriamente decorada en el exterior por los prismáticos contrafuertes de las aristas y las finas molduras que señalan los diferentes niveles de los pisos.

El primer cuerpo es macizo, dejando solo el hueco helicoidal de la escalera; el segundo cuerpo tiene un recinto abovedado, que es la antigua “Prisión” o Asilo de la Catedral con un solo ventanal exterior; el tercer cuerpo es la “Casa del Campanero”, otro recinto abovedado parecido al anterior aunque más grande y con dos ventanales. El piso superior es la sala de campanas abierta por 8 ventanales, 7 de ellos ocupados por las campanas. El octavo corresponde a la escalera de caracol, que a partir de aquí se hace más angosta.

En 1425 ya estaba concluida la torre hasta la terraza, no prosperando el proyecto de aguja concebido por Antonio Dalmau, y que se conserva en el Museo Histórico Municipal de Valencia.

La campana de las horas colgaba de una estructura de madera, ubicada sobre pilares de piedra, similar a la existente en muchos otros campanarios de la Corona de Aragón. La espadaña actual es un aditamento construido entre 1660 y 1736. La terraza tenía una elegante crestería calada o “apitrador”, que le servía de corona, y que fue arrasada en el siglo XVIII, siendo sustituida primero por una barandilla de madera y en el siglo XIX por una barandilla metálica hasta la restauración de 1983, realizada sin respetar los testigos arqueológicos conservados hasta aquel momento en la misma terraza, y que ahora se encuentran expuestos en la “Casa del Campanero”.

El último campanero que vivió en la “Casa del Campanero” fue Mariano Folch, que estuvo a cargo de las campanas más de sesenta años y que falleció hacia 1905.

En 1940 se había alterado el conjunto original de once campanas (seis pequeñas y cinco grandes) con el añadido de Eloy, una campana procedente del campanar deSanta Catalina, que en aquel momento estuvo a punto de convertirse en un icono en medio de una prolongada Avenida de la Paz. La entrada de esta campana, muy sonora, modificó los toques y la sonoridad del conjunto.

Años 80

La sala de campanas no se modificó hasta la electrificación de las campanas, que supuso la desaparición de las puertas de madera, de los yugos sustituidos, de las matracas y de la gran viga de la cual colgaban las dos tiples o campanas menores. Si el toque tradicional de fiesta de las campanas de la Catedral consistía en el volteo de las cinco campanas mayores, utilizando las otras para los repiques, los toques de muerto y excepcionalmente para algún acontecimiento extraordinario, la electrificación, realizada por la empresa de los Hermanos Roses, de Adzaneta de Albaida, sin consideración de las características originales, consistió en la mecanización de seis campanas: dos tiples, una de las medianas, Bárbara, y las tres menores de las grandes (Vicente, Andrés y Jaime). El solemne volteo de las cinco campanas mayores de la Catedral se había convertido en un toque de parroquia cualquiera, con campanas pequeñas, medianas y grandes. La mecanización se realizó como un proceso irreversible, que tenía dos consecuencias perversas: por limitaciones de la tecnología del momento, ni los mecanismos reproducían la rica variedad de los toques locales, ni las instalaciones permitían el toque manual.

Afortunadamente las limitaciones presupuestarias permitieron solamente la mecanización de seis de las doce campanas existentes por aquel entonces. Por tanto permanecieron en su lugar otras seis con toda su instalación original. No obstante la inconveniencia del proceso quedó evidente cuando los futuros miembros del Gremio de Campaneros de Valencia recibieron el encargo de tocar en 1988 para la procesión del Corpus Christi:4 tres de las seis campanas con instalación original no podían voltear porque las nuevas instalaciones, que no habían contado con esta posibilidad, lo impedían: la palanca de Narciso tropezaba con la caja de contactores eléctricos; junto a Catalina había una viga de hierro, utilizada para subir y bajar herramientas; la nueva reja de hierro puesta en las ventanas en sustitución de las puertas de madera tropezaba con María, la campana mayor, de manera que cuando comenzó a oscilar se quedó detenida horizontalmente y fue preciso serrar un centímetro escaso de los herrajes para que la campana volviese a su lugar original.

Finalmente, Vicente tenía el yugo metálico partido por la mitad, y no podía voltear, ni mecánica ni manualmente.

Estado actual

El largo proceso continuado de restauración y mantenimiento de las campanas, de las instalaciones y del conjunto del Campanar llevado adelante primero por el Gremio de Campaneros Valencianos y ahora por sus sucesores los Campaneros de la Catedral de Valencia ha permitido que, mediante diversas fuentes de financiación (desde subvenciones directas de la Generalidad Valenciana o el Ayuntamiento de Valencia hasta una línea anual del Ayuntamiento, como contrapartida por el toque de las campanas para las fiestas de la ciudad) se hayan invertido más de 120 000 € en los trabajos.

Los seis yugos de hierro de las campanas mecanizadas fueron sustituidos por los correspondientes yugos de madera; se repusieron las ventanas de madera que hacen de caja acústica, así como las matracas; se ha puesto la tarima de tocar a otra altura más segura para los campaneros y que permite además ver mejor su trabajo; las salas han sido dotadas de nueva instalación eléctrica y de nuevas rejas que permiten contemplar el interior aunque estén cerradas.

También se han renovado por dos veces los mecanismos electrónicos para los toques diarios y automáticos, debido a la evolución rapidísima de la tecnología.

Las campanas

Campana llamada El Miguelete, o Micalet, para dar las horas, en la espadaña.

La Catedral de Valencia cuenta con tres conjuntos de campanas, diferenciados por su uso, y ubicados por tanto en lugares diferentes. El Campanar, y sobre todo el conjunto de campanas, se encuentran en estado inmediato de funcionamiento.

Sobre la cubierta del cimborrio, se encuentra la antigua campana de señales que está ahora en desuso.

En la espadaña del Campanar están las dos campanas del reloj: la de los cuartos, de 1736 y el Miguelete, de 1539, una campana destinada exclusivamente a tocar las horas, y la mayor que se usó en toda la Corona de Aragón.

En la Sala de Campanas hay once, desde el primer momento de la construcción del edificio. En tiempos medievales hablaban de “els cinc senys i les sis morlanes”; en tiempos más recientes de “las cinco grandes y los seis tiples”. Estas son las utilizadas para las diversas señales diarias, festivas, de muerto y extraordinarias. La más antigua es Catalina, de 1305, hasta el momento la más antigua en uso de toda la Corona de Aragón, mientras que la más nueva es Violante, de 1735. Los otros tiples son Úrsula, de 1438, Bárbara, de 1681, Pablo, de 1489 y Narciso de 1529. De las grandes, Vicente es de 1569, Andrés de 1604, Manuel de 1621, Jaime de 1429 y Maríade 1544.5

Se trata de uno de los conjuntos más numerosos de campanas góticas de toda España, con dos de mayúscula gótica (Catalina y Jaime) y seis de minúscula gótica,Úrsula, Pablo, Narciso, Vicente, Andrés y María, a las que se debe añadir el Miguelete.

Solo están automatizadas la de los cuartos y el Miguelete para el reloj; Bárbara, para los toques de coro diarios, así como Manuel para el toque de cerrar las murallas yMaría para las oraciones. La instalación de estas tres últimas no impide, de ningún modo, los toques manuales.

Toques tradicionales

El Campanar de la Catedral de Valencia ha tenido, desde sus orígenes, una relación escrita de los toques, que formaba parte de la “Consueta” o costumbres y usos litúrgicos de la Seo. La relación de toques es demasiado prolija, y debe consultarse la bibliografía. Como breve resumen, las campanas oscilaban y repicaban al menos desde la mitad del XV y que en el XVI se impuso el volteo, o toque circular de todas las campanas, ya que comenzó con María, la mayor de todas.6 Había diversos toques de coro, a lo largo de la jornada, de la semana y del año, y eran toques diferentes según las distintas “clases” (al menos una docena). También había repiques, toques de muerto (con una decena de combinaciones diferentes), y toques de fiesta, basados exclusivamente en el volteo de las cinco campanas mayores, ya que las otras “no dizen” en palabras del canónigo Herrera, autor de la famosa Consueta de 1705. Tampoco faltaban otros toques como los de tormentas, los de sacar almas del purgatorio o los de alarma, así como el del cierre de las murallas que iba a cargo de la Ciutat o Ayuntamiento de Valencia.

No obstante los toques, a lo largo de los siglos, fueron adaptándose a las necesidades tanto de la Catedral como de la Ciudad, evolucionando con ellas.

La electrificación supuso una rotura absoluta con la tradición, ya que solo volteaban algunas de las campanas que debían de hacerlo, habían desaparecido los toques de coro (sustituidos por volteos de campanas) y los de muerto habían quedado reducidos a la mínima expresión. El repique, el toque más creativo y antiguo de la Catedral, que sonaba no menos de doscientas veces al año, no solo se dejó de tocar sino que se olvidó de la memoria colectiva. También anularon las señales diarias tanto de oración como de cerrar murallas. Los nuevos toques solo anunciaban misas: se había perdido aquel sentido original de las campanas de no solo anunciar sino acompañar, con la más alta música comunitaria, los acontecimientos festivos, dolorosos o cotidianos de la vida ciudadana.

Toques actuales[editar]

En los primeros años de las actuaciones del Gremio de Campaneros Valencianos algunos de los toques eran todavía automáticos, ya que cuatro de las electrificadas conservaban los motores. No obstante, tras la gran restauración de 1992, solamente se dejó el motor de impulsos de volteo de Bárbara, la campana que avisa el coro diario. Igualmente se habían dotado mecanismos externos para tocar tirando del badajo a Manuel (toque diario de murallas) y María (toques de oraciones cuatro veces al día).

En consecuencia en la actualidad hay dos bloques diferenciados de toques: los automáticos y los manuales. Los automáticos se limitan a las señales de oración (tres badajazos de Maria para cada uno de los tres Ángelus y cinco badajazos para el toque de Ánimas), el toque de cierre de murallas de Manuel (durante media hora, primero cada dos minutos y luego acelerando hasta la máxima velocidad), y los tres volteos de coro de Bárbara a las 09:01, las 09:16 y las 09:26, sendos toques previos al Ángelus de medio día y de tarde de sábado y domingo y un último toque para la Sabatina, el sábado a las 19:45 horas.

Los toques manuales se interpretan por los Campaneros de la Catedral de Valencia, que son una evolución del Gremio de Campaneros Valencianos y que forman parte de aquella Federación de Grupos Campaneros. El Calendario Anual (que comienza con el Adviento) incluye todas las fiestas litúrgicas anuales, así como los domingos de Adviento y de Cuaresma, los toques de vísperas de las Solemnidades en las que se cantan en la Catedral, y las grandes celebraciones del templo. Toda esta relación está fijada en la Consueta Nova, aprobada por elde la Consueta de Herrera de 1705, a las necesidades actuales, tanto litúrgicas como de la vida ciudadana. Así, han desaparecido los toques de anuncio de fiesta de la víspera a medio día (excepto las fiestas de la Virgen de los Desamparados y el Corpus Christi) ya que los actuales campaneros, voluntarios, tienen obligaciones laborales o de estudios, y viven lejos del centro histórico (que por otra parte está cada vez más despoblado). Actualmente tiene más sentido tocar los días de fiesta a mediodía, con repique o con volteos según la festividad, para construir el tiempo festivo comunitario, cuando la gente pasea por el centro histórico. Quedan tres toques de alba: para la Virgen de los Desamparados, para el Corpus Christi y para la Virgen de Agosto, y el volteo general que en tiempos de Aguado y campaneros posteriores se prodigaba al menos para estas tres fiestas, queda ahora limitado al medio día del Corpus Christi, asumiendo la recomendación de Herrera que las campanas pequeñas, los tiples, “no dizen bien” con las otras, y quitan solemnidad, aumentando el caos sonoro.

Sobre todo se han recuperado y normalizado los repiques, de los cuales se interpretan unos 50 a lo largo del año por los diversos Campaneros, ya que se trata de que este conocimiento no se limite a una persona ni a una manera única de interpretar. Los toques de coro suenan en las diversas variaciones más solemnes: los coros “bisblas” (los antiguos “dobles de primera”) en los que voltea alguna de las cuatro mayores según festividad, las “dominicas moradas”, con variaciones para Adviento (toque de Aguado) o de Cuaresma (toque de Herrera), así como las “dominicas rosas”, que son una interpretación del toque de “dominica blanca”. Los toques de muerto quedan limitados a los relacionados con la Catedral y su Cabildo, así como con las autoridades, sobre todo religiosas.

De manera manera general las campanas se voltean con cuerdas (en algunas altas no se podría hacer de otra manera), recuperando así unas técnicas tradicionales tanto de parar como de voltear que los últimos campaneros antes de la electrificación habían simplificado, así como unos ritmos siempre cambiantes. El toque está facilitado por los rodamientos autocentrados de manera que la mayor parte de las campanas, excepto María, Catalina, Narciso o Pablo que aún conservan la instalación tradicional, que será mantenida mientras las campanas funcionen con seguridad y sin excesivo esfuerzo.

Finalmente, la matraca repuesta en 1996, suena desde el Jueves Santo, después del de Gloria, para los oficios del Viernes y del Sábado Santo y para avisar la misa de la Vigilia de Pascua.

Visitas

La popular torre de El Miguelete es accesible todos los días del año mediante la adquisición de una entrada. Después de las actuaciones del Gremio de Campaneros Valencianos primero y de los Campaneros de la Catedral de Valencia después, los visitantes pueden ver las tres salas del campanario a través de rejas, y subir finalmente a la terraza.

Todas las mañanas así como los días de toques, la sala de campanas está abierta al público, bajo la vigilancia de los Campaneros de la Catedral de Valencia.

La gestión de la torre, excepto las visitas a la sala de campanas se realiza por personal dependiente del Cabildo de la Catedral.

Panteón de Virginia Dotres en el Cementerio General de Valencia. La niña que murió rodeada de poesía

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Gaspar Dotres era un acaudalado comerciante dedicado al negocio de la seda. Casado con Antonia Guix tenían una hija, Virginia, decían apasionada por la poesía. La niña falleció el 6 de febrero de 1851 cuando contaba 15 años de edad y fue inhumada en el Cementerio General de Valencia en un nicho provisional. Algunos de los más destacados poetas valencianos se reunieron junto al nicho y ofrecieron en recuerdo de Virginia una velada poética y la edición de un sentido libro dedicado a ella, Las flores del sepulcro (1851). Una lápida para el recuerdo de Virginia se halla colocada en la iglesia de Santa María de Jesús, calle del Beato Nicolás Factor, en Patraix, en la zona donde Gaspar Dotres tuvo su fábrica de hilados.

La niña falleció el 6 de febrero de 1851 cuando contaba 15 años de edad y fue inhumada en el Cementerio General de Valencia en un nicho provisional.

Detalle-del-panteón-de-Virginia-Dotres.-Foto-Lola-Cárdenas-2010

Gaspar Dotres se dirigió a la Comisión del Cementerio General de Valencia solicitando un terreno para construir el mausoleo que acogiera a perpetuidad los restos mortales de su hija. Se le concedió dicho espacio en la parte posterior de la capilla, en la sección 2ª derecha.

Gaspar Dotres se dirigió a la Comisión del Cementerio General de Valencia solicitando un terreno para construir el mausoleo que acogiera a perpetuidad los restos mortales de su hija.

El Diario Mercantil de Valencia (jueves 28 de julio de 1853) ofrecía esta noticia: Se ha dado ya principio a la colocación del monumento fúnebre que el señor Dotres erige en nuestro cementerio general. Debe ser obra magnífica, si se tiene en cuenta el número considerable de cajones que hemos visto, y que encierran por piezas todo el mausoleo. Trabajado en Génova, he venido también para colocarlo un joven artista (Santo Vami) de aquel país.

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La construcción del panteón fue costosa (en su ejecución y en lo económico) y, por fin, el 16 de septiembre de 1853, se produjo el traslado de los restos al nuevo mausoleo. Representa a un templo helenístico de orden dórico, elevado, que acoge un sarcófago inspirado en el modelo romano de la época imperial, con altorrelieves en sus cuatro lados. Una escalerilla permite el acceso a la cripta subterránea donde descansan los restos mortales de Virginia. Este conjunto escultórico realizado en mármol fue encargado al joven artista y traído pieza a pieza de Italia.

La construcción del panteón fue costosa (en su ejecución y en lo económico) y, por fin, el 16 de septiembre de 1853, se produjo el traslado de los restos al nuevo mausoleo.

Portada-Las-flores-del-sepulcro-libro-dedicado-a-Virginia-Dotres-1851

Actualmente han desaparecido las letras de las leyendas e inscripciones que adornaban el conjunto. El panteón, rodeado por unas vallas de seguridad, se halla en proceso de restauración. Los poemas de “Las flores del sepulcro” cayeron en el olvido. Virginia permanece dormida en la memoria de mármol.

A. P. R. S. = Archivo Privado de Rafael Solaz.

Los ciegos oracioneros en Valencia. Romances, coloquios y tragedias al son de una guitarra

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Los ciegos oracioneros se constituyeron en hermandad en 1314 y adoptaron como patrona a la Santa Creu, por lo que pronto tuvieron en esta iglesia su cofradía. Poseían lámpara en su capilla y derecho a sepultura, según un privilegio real concedido por Alfonso III de Aragón el día 5 de octubre de 1329.

En el censo de la ciudad de 1860 se hallaban registrados 52 ciegos. Entre ellos se hallaban algunos oracioneros que se ganaban el pan con guitarra en mano recorriendo las calles de la ciudad, recitando sus canciones, oraciones y aquellos romances con sucesos trágicos. Los ciegos ofrecían los col·loquis y romances en los impresos llamados pliegos de cordel, convertidos en literatura popular. Se vendían en lugares bastante concurridos: en las plazas de la Seo, de Serranos y la del Mercado.

Ciegos-en-la-Catedral-de-Valencia.-Dibujo-de-Doré-1880

Los ciegos ofrecían los col·loquis y romances en los impresos llamados pliegos de cordel, convertidos en literatura popular.

A principios del siglo XX aún permanecían algunos ciegos oracioneros que cantaban sus coplas y romances al son de una guitarra. El escritor Pío Baroja, en su obra Vitrina pintoresca (1935), dejó escrito un documento testimonial sobre uno de ellos que permanecía en la calle Baja:

El escritor Pío Baroja, en su obra Vitrina pintoresca (1935), dejó escrito un documento testimonial sobre uno de ellos que permanecía en la calle Baja:

Cuando yo era estudiante en Valencia, hace más de cuarenta años, al volver del hospital a la calle de Liria, solía pararme en la calle Baja ante un ciego que cantaba la oración con gran estilo. Yo le escuchaba con fervor. La principal copla de su canción que recuerdo, era ésta: “Cuando el ángel San Gabriel vino a darnos la embajada que María electa es, al punto quedó turbada. María le dijo, esclava soy yo del eterno Padre que a Dios me envió”. Esta canción acompañada del run-run de la guitarra, se armonizaba muy bien con las callejuelas estrechas y mal iluminadas de aquella parte de la ciudad.

Ciegos-oracioneros.-Dibujo-del-autor (1)

En 1891 las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada dirigían el Colegio de Sordomudos y Ciegos que, bajo el patronazgo del Círculo Católico de Obreros, se había inaugurado en octubre de 1887 en un modesto local de la calle de Renglons. Más tarde se trasladaron al palacio de los Condes de Alaquàs. Allí estuvieron hasta 1900 en que, nuevamente, se trasladó el centro a la plaza de la Bocha nº 1 y calle del Triador nº 24.

Romances de ciego sujetos a las cuerdas del auxilio, invidentes que cantaban su destino por las calles y plazas de una ciudad que nunca vieron.

 

Programa-del-Colegio-de-Sordomudos-y-ciegos.-1892 (1)

 

A. P. R. S. = Archivo Privado de Rafael Solaz.

Simbolismo religioso celeste. ¿Ovnis en la Valencia de 1828?

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Rafael Solaz
Bibliófilo e historiador

 

“He aquí el Trono que estaba puesto en el Cielo”

El-trono-del-cielo

En 1828, en la parroquia llamada de los Santos Juanes (Sant Joan del Mercat) tuvo lugar el sacramento de las “Cuarenta Horas”.  Se dispuso un altar durante los días del 20 al 23 de octubre, representando una recreación del misterioso trono que San Juan Evangelista describía en su Apocalipsis. En él se podía ver todo un elenco de símbolos proféticos, tal como se puede apreciar en el grabado, obra del grabador Tomás Rocafort. Así, vemos que en la base inferior se expresa la cena del castillo de Emaús, después de la resurrección del Señor.

Los cuatro animales alados que se observan alrededor del trono son los mismos que se indican en la visión de San Juan: un ángel, un becerro, un león y un águila, símbolo de los cuatro evangelistas, todos alados, pues, según decían, era por la elevación de sus conocimientos sobre los misterios de la Divinidad, y por su presteza, agilidad y rapidez con que se extendieron sus verdades.

Igualmente, se puede apreciar un arco iris símbolo de reconciliación y paz, la que, se decía, logran cuantos adoran a Dios. Los querubines, la Sagrada Hostia, las telas de oro y plata y hasta los colores, todo tenía su correspondencia simbólica.

Las siete lámparas que rodean el trono, más bien parecen la representación de naves suspendidas sobre el cielo.

El-trono-del-cielo-2

Pero lo verdaderamente extraño son las siete lámparas que rodean el trono que más bien parecen la representación de naves suspendidas sobre el cielo. La explicación eclesiástica es que así las vio San Juan y hacen relación a los siete espíritus que se hallaban en presencia del Señor, dispuestos al obedecimiento y ejecución de sus mandatos. ¿Siete espíritus en presencia del Señor? ¿Seres extra planetarios? ¿Ovnis?

El siete se convertía en un número mágico y enigmático ya que también se hallaba el Libro de los Siete Sellos, el que sirve de base a los ángeles que sostienen el sagrado Viril, libro del cual dicen que al estar cerrado con candados denota la importante profundidad de los misterios de la Santa Fe. Profundidad y misterio religioso en la Valencia del primer tercio del siglo XIX.

 

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