En conmemoración a la revista creada por la Sociedad Valenciana Fomento del Turismo en 1926

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Historia de Valencia

El valenciano, según José Zapater y Ujeda en 1859

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el valenciano José Zapater y Ugeda (1826 – 1899), escritor de Villena, escritor religioso , poeta y costumbrista de la época ,redactor de la Azucena en  1849 y abogado del ilustre colegio de Valencia, realizó en 1859 un retrato pictórico de los valencianos y gentes de la época y aunque parece estar redactado de forma carituresca, no deja de enseñar el reflejo del momento. “Los valencianos pintados por sí mismos”. Obra de interés y lujo escrita por varios distinguidos escritores. Valencia, 1859, imp de la Regeneración tipográfica de I. Boix ed. En 4, 400 págs con 55 láminas

“Ninguno de los naturales de las provincias de la que se conpone la Monarquía española , se presta a un estudio tan profundo y filosófico,  a nuestro  modo de ver como el  de la  provincia  de Valencia.

Ora se quiera mirar como causa de esta originalidad el clima de  que goza es lo cierto que el valenciano, en sus usos, en su caracter, en sus modos de ser, y hasta en su idioma habitual, difiere de un modo asaz sensible de los demás naturales de las otras provincias.

En efecto, el valenciano es preocupado y aun supersticioso en materias religiosas, hasta donde puede serlo cualquier otro provinciano y algo  mas; su jovialidad y placentero carácter ni participan de la severidad del navarro  y del aragonés,   ni llegan al estremo del andaluz y murciano ; su  trage ,   por mas que tenga  algunos  puntos de contacto con el, murciano y  alicantino, son tan pocos que,  casi nada tienen de común ;  su idioma habitual en nada se parece  al castellano  , ni al vascuense,  ni al andaluz ,  si bien existe  cierta  semejanza entre el catalán y él ;  su claro ingenio  le hace apto para cualquier empresa,    por arriesgada que parezca; su sobriedad es proverbial,  sin escluirlo de los goces de la gastronomía. siempre que la oportunidad  le brinda;  su piedad no tiene rival en el  globo, y su sufrimiento no tiene limites ni le acobarda,    porque   hierve en sus venas  la sangre  de los  conquistadores  que hicieron  morder la tierra  á los proscritos hijos de Agar.

No hay duda que la dominacion morisca imprimió  de tal modo en el valenciano  sus usos , costumbres , carácter    y modo de existir, que el trascurso de seis siglos no ha sido bastante  a  estinguirlos,  y probablemente  permanecerán sus huellas cuando hayan pasado otros· seis mas por la faz  de la tierra.

El valenciano vive ordinariamente en cabañas  (barraques) formadas  en su parte  superior   de un  sencillo  armazón  de  madera, cubierto de una capa de enea,  junco ó paja,  y la inferior de lodo  ó barro,  semejantes a las que constituyen los aduares  de los árabes en el desierto, si bien mas sólidas  que  aquellas ,  y   en las  que se nota una propiedad de la que está muy lejos el africano.  La cabaña del valenciano , llamada tambien casa de venganza por la  facilidad con que puede incendiarse,  aunque ocupa por lo regular   un reducido perímetro ,  a causa  de la necesidad que tiene de aprovechar el mayor  terreno   posible  para  el cultivo , goza de todo lo necesario para las necesidades de sus moradores. Los principales departamentos de una barraca,  son :   el estudi  ,  la andana   y  el estable. El estudí ,   ó  cuarto destinado para dormir  el padre  y la madre  ;  ocupa regularmente  una tercera  parle del perímetro,  y en él están la cama, el arca do la ropa  y los demás muebles de importancia.

Contiguo al estudi está el  estable ó  cuadra, y   en   uno de  los ángulos hay una escalera de madera, mas ó menos  segura,  que da subida  á la andana ó segundo piso, lugar destinado para  guardar las cosechas, y en donde suelen colocarse los cañizos para la cria de los gusanos de seda.

Fuera de la puerta,  y a uno de los lados de la barraca,  suele haber  otra de reducidas formas ,  casi en miniatura ,   que es la  que sirve de cocina,  y no lejos de esta se ve una tercera  mas inferior todavia,  en la que muchas veces habita la esperanza de la familia, o  sea el  cerdo. En algunos puntos suele haber una muy reducida y en forma de medio huevo que sirve de horno.

El vestido del valenciano. todavia reune mas reminiscencias   del trage  árabe , que  sus cabañas de las  tiendas del aduar.  Compónese el  trage de verano de unos  zaragüelles  ó calzoncillos  ( camalets) de lienzo crudo, atados por la cintura, cuyos camales, estremadamente  anchos,  no  pasan de las rodillas;  una camisa del mismo lienzo, un gorro encaramado (barrel) idéntico al barrete tunecino, puesto a la cabeza, o en sa defecto un pañuelo;  unas alborgas (espardeñes),  y un pañuelo en la cintura sosteniendo  una navaja mayor de edad, a la  que parece quiere desalojar la  cruz del rosario que pende de los hombros, sosteniendo un  escapularío con los santos Evangelios  y algunas medallitas  milagrosas, a  las que profesa una fe  a prueba de bomba sin dejar por eso de  tener  su  poquito de confianza en la consabida  navaja que juguetea con ellas. El  trage de invierno es diferente  ,  pero guardando  siempre la  misma analogia con el del árabe.  Un pantalón de una tela barata y sufrída,  casi tan ancho como  los camalets, un chaleco  sin solapas y  de escolada espalda, o mas bien con la espalda  de la misma tela que el  resto del chaleco, el gorro ó pañuelo, las alborgas ó alpargatas y la manta, son las piezas de que se compone  generalmente.

Por consiguiente no puede ser mas marcada la  analogía que existe entre el  trage del valenciano y el del árabe:   el  gorro es el que exactamente usan los naturales de la regencia de Túnez;  el pañuelo corresponde  al turbante , la  manta al alquicel,   y la navaja en la cintara  representa  al yatagan.  Si a esto so añade  un cutis tostado y a prueba  de sol y frio  , lluvia  y viento, todavía resalta mas aquella analogía.

Pero no paran aquí todos los  puntos  de afidad que tiene  el indigena de esta províncía con el de los desiertos del Africa. El valenciano de la huerta, que es el que pintamos,  montado sobre una cabalgadura es un reflejo del africano , con su aire guerrero,  su frente elevada,   su manta en forma de desplegado alquicel, y finalmente con todas las cualidades que.distinguen al ginete agareno de todos los  demás menos del que hablamos.  El  caballo de nuestro héroe, que en el dialecto del país se llama rosi,  no tiene, mas bridas , bocado  ni serreton  que un sencillo ramal dependiente de un cabezón no mas lujoso,   pues ordinariamente se compone de una cuerda de esparto, y  pocas veces  de correa ;  un  aparejo redondo sobre el que descansa un serón, es la silla de montar, y no tiene mas estribos para facilitar el ascenso que la cola del caballo rodeada al pie del íntrépído ginete,  Pero aforlunadamente· no necesita  de estos ausílios para montar ,  pues su  proverbial  ligereza  le pone a cubierto de los inconvenientes que lleva consigo  la  enojosa  obesidad. El famoso Arriaza en su Profecía del Pirineo, asegura

«Que con puñal en mano

Salta a la grupa el leve valenclano.»

En efecto ,  algunos ejemplos que la tradícíon ha conservado de la ligereza del valenciano pudiéramos aducir ,   pero baste saber, que durante la guerra  de la independencia española se repitió con alguna frecaencía el hecho de ir un hijo de San Luís a galope  sobre un caballo,  echar detrás al mísmo paso un  valenciano con navaja en mano, plantarse  de un salto a la grupa,  desalojar  al ginete y quedarse dueño absoluto de la cabalgadura, sin mas preámbulos ni discusiones. A esto es, pues, a lo que se refiere Arriaza en el  dístico que hemos copiado do su escelente oda.

La p¡edad del valenciano es verdaderamente  eiemplar:  como ya hemos dícho , el rosario  con  sus medallitas ,  escapulario   y  demás signos religiosos nunca se separan de su cuello; las puertas  del estudi ,  de la ventana ,  de la andana,   y la  parte   interior  de la  tapa del arca,  están llenas de estampitas pegadas con almidón,  obleas, ó a veces  con pan ;  y no existe  partido  o  comarca de la huerta con ermita que no tenga su especial  patrono,  al que se obsequia  en· su dia con una función  religiosa , que siempre va acompañada de músicas, fuegos artiliciales  compuestos de cuerda y  masclets (morteretes)  y de otras demostraciones piadosas,   y ordinariamente  estos obsequios suelen durar  tres dias,  y terminar  con una procesión.   Si un individuo  de la familia está enfermo,  si una cosecha corre algún peligro,  el santo patrono es el bálsamo consolador; al  momento acude a él la familia desconsolada  con una sencílléz digna del mayor creyente , oon una  pureza de corazón  y  con  una fe  salvadora  , y consigue la salud que se desea. Después de esto es muy  justo dar gracias al santo patrono con una mísa u otra demostración   religiosa ,  y colgar en su capilla las primicias de la cosecha  que se creyó perdida.  Rasgo digno de ser imitado y muy propio por cierto  de los que tienen la fe del inocente y justoAbel

Es un dogma entre ciertas gentes el  carácter  adusto  e íncivil del valenciano,  y aun no falta .quíen  fundado  en un  hecho aislado llegue hasta asegurar que un. frac ó levita es recibido en la huerta a palos   y a pedradas,  como   lo seria una pantera   en medio  de la plaza del Mercado. Semejante aserción  tiene mucho de gratuita y bien poco de fundada. El valenciano es jovial , caritativo,  hospitalario, servicial y afectuoso.  Es, cierto que sus maneras rudas y bruscas le hacen aparecer   las mas veces como no es en sí realmente; pero su género de vida,   el aislamiento  en que ordínaríamente vive ,  y mas que todo  , la total falta de instrucción   en la generalidad le hacen aparecer  muy diferente de como él es, y son el origen de ese carácter  ficticio con que se presenta  a los ojos de la generalidad . Además   ¿Qué  civilidad  o afección  se pide á un ser,   que a pesar,  de su penoso vivir y de los grandes  servicios  que presta  a la sociedad, suele verse escarnecido  en su propia morada? ¿ Cómo quiere  encontrar  afable y dulce al valenciano  el  que sale a  la huerta  y al ver a un labrador dedicado  a  su penosa  faena lo apellida páparo  ,  kabila  , abencerraje, y otras cosas por el estilo?’ Semejante conducta no es maravilla reciba en recompensa  de un ser privado de íustrucción,  una pedrada ,  un palo ó  una cualquier insinuación de este jaez.

Nosotros hemos recorrido  la huerta  por todos sus cuatro costados; hemos llegado a la humilde barraca del valenciano;  le hemos encontrado  jovial  y dispuesto  a  satisfacer  hasta nuestra  caprichosa curiosidad ;  nos   ha franqueado las puertas de su albergue;  nos ha ofrecido cuanto  tenia en él y podia sernos de alguna  utilidad,  y so ha prestado  muy complaciente a servirnos de cicerone,  resistiéndose luego  a     recibir  la espresión  de nuestra gratitud por los servicios que nos habia prestado.

Otra de las causas que influyen mucho,  a nuestro entender, en la  irascibilidad  que algunos observan  en el  valenciano  ,   es el trato que ,  aunque parcialmente,  se les suele dar intramuros.  El  valenciano,  como vendedor de sus verduras  en el Mercado,  ha de sostener luchas  enojosas con los  compradores  amigos  de regatear, despues de haber sufrido en las puertas  de la ciudad  el pellizco de los consumos ,   arbitrios municipales y otros pájaros que no  cantan muy a      su sabor; como femater,   ha de sufrir las sangrientas  pullas de algunos transeuntes que suelen  hacer un  paralelo  entre el rosi y el propietario,  y siempre ha de andar con ojo avizor y pies de plomo, temiendo alguna cogida de parte  de los alguaciles; como carretero ,  se oye apostrofar frecuentemente por esas calles y plazas con adjetivos  tan sabrosos  como los de animal , bruto y compañia ,  y finalmente  bajo cualquier  forma que se ofrezca a los ojos del ciudadano ,  siempre se ve deprimido  en su amor propio por entes que solo miran al pobre labriego desprovisto de oropeles y de instrución ,  y no divisan  en él al que les proporciona  las ricas verduras, las nutritívas legumbres ,  las sabrosas  frutas y otros innumerables artículos quo son el alma de la gastronomía,  el alimento diario, el origen  del placer  del gloton  , y el objeto que tantas golas de sudor hace derramar  al que las cultiva para recreo del consumidor.

Sin embargo , así como la rosa mas bella no  deja de tener  espinas,  así tambien  el valenciano, en medio de sus buenas  cualidades,   tiene sus lunares  ó defectos , como todo  ser  que  camina  hacia la perfectibilidad.  Apesar de su piedad sin límites,   de su caridad nunca  desmensurada ,  y de otras prendas  que le hacen recomendable y digno de estímación ,  nuestro  héroe es rencoroso  como  un indio, y nunca perdona la ofensa  que una vez  recibió. Si  en el  acto de inferírsele  un agravio no  tiene a mano el  medio a propósilo  para vengarse a su sabor , calla  y espera ,  devora  en silencio  su pesadumbre,  amasa  y revuelve en su calenturienta imaginacion los modos de conseguir  la reparacíon que  ansía,   sin aparentar enojo, antes  al contrario  , simulando un olvido que jamás  existió ,  llegada la ocasión  oportuna,  y que  a veces esperó meses  y  aun años ,  se lanza sobre  su presa  y se cobra con creces  y hasta con  lujoso  interés.

Pero  cuando  el valenciano  recibe   un servicio,   por  insignificante que sea,   tampoco  lo  olvida  jamás: pueden pasar años sin recompensarlo,  si su posición se lo impide  , mas  llegado  el caso de la recompensa,   sabe mostrarse generoso en la  gratitud,  y tanto como cruel estuvo en la venganza  , porque  es estremado en amar y en aborrecer, a    fuer de buen heredero  de las costumbres agarenas.

El  valenciano ,   como  ya  hemos  dicho ,  es  jovial  como pocos otros provincianos.  Si  en  medio  de las escenas mas serias de la vida,  como en una lucha o cualquier  otra,   oye el rechinante  gemido de la dulzaina ,  y el alborotador sonido del tabalet, instrumentos que pretenden traer  su origen de la dominacion  morisca,   y que se conocen con el distintivo  penullar de música del país,  inmediatamente depone su enojo,  disipa su furor,   arroja  las armas que el deseo  de la  venganza tal vez  puso en su mano,  y solo  respira júbilo y alegria.  Sin embargo , pasado  el primer  ímpetu  se acuerda de sus rencores , a fuer de débil humano ,  y no descansa hasta mirarse satisfecho.

A pesar  de esto el valenciano  es estimado  en  cualquier  parte por los grandes servicios que presta ,  ora como  labriego  , ora como industrial ,  ora bajo cualquier forma que se ofrezca a la consideración del observador.  Sus verduras y ensaladas gozan de una reputación envidiable,  tanto  en la península como fuera de ella; sus frutas tienen una fama europea  como la naranja, los melones,  el altramúz y otras ,  y finalmente  el  arroz valenciano ,  la famosa  horchata de chufa  ,  y las apreciadas anguilas y pájaros de la Albufera en todas partes son recibidos con satisfaccíon. El sistema  de riegos de esta huerta tambien  es digno de honorifica  mención  ,  siquiera haya merecido el privilegio de ser admirado por las naciones  europeas,  y no ha muchos años vino un alto  personaje  estrangero a esta ciudad con la exclusiva  misión  de estudiarlo; para servir de norma  en una de las naciones mas adelantadas en asuntos agrícolas é  industriales. .

Reasumiendo;  el  valenciano es , como  acabamos  de ver, uno de los provincianos que mas resaltan y sobresalen por entre los demás de la península, tanto por sus costumbres y género  de vida, como por las tradiciones  a que está ligado ,  y por las reminiscencias que lleva consigo, como  heredero mas inmediato de la indómita raza que por largo tiempo dominó el pais, y  que no lo abandonó sin dejar  señales, tal vez eternas  ,  de su paso por este pedazo del paraiso ,  como vemos ‘en su trage  , en  su carácter  impresionable , en  su religiosidad ,  en su modo de hablar, muy parecido á la algarabía de la morisma ,  en sus habitaciones,  y hasta en los nombres que llevan las  poblaciones  de la huerta ,como Beni-Maclet, Bení-Parrell ,  y otros  , que son absolutamente moriscos.

Tal es el valenciano,  aunque  pintado  á  grandes rasgos,   que existe  todavía y forma la dilatada población de las ricas orillas del Júcar y del Túria.”

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José Zapater y Ugeda

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José Zapater y Ugeda (1826 – 1899), escritor de Villena, escritor, poeta religioso y costumbrista de la época ,redactor de la Azucena en  1849 y abogado del ilustre colegio de Valencia, realizó en 1859 un retrato pictórico de los valencianos y genstes de la época y aunque parece estar redactado de forma carituresca, no deja de enseñar el reflejo del momento. “Los valencianos pintados por sí mismos”. Obra de interés y lujo escrita por varios distinguidos escritores. Valencia, 1859, imp de la Regeneración tipográfica de I. Boix ed. En 4, 400 págs con 55 láminas

Historia de la imágen de Ntra Sra de la virtudes 1884

NUESTRA SEÑORA DE LAS VIRTUDES PATRONA DE LA MUY NOBLE, MUY LEAL Y FIDELÍSIMA CIUDAD DE VILLENA ROMANCE HISTÓRICO POR Don JOSÉ ZAPATER Y UGEDASeguido de unos antiguos gozos dedicados a la misma Imagen VILLENA IMPRENTA DE JOSÉ MUÑOZ FERRIZ 1885

El Sr. D. José Zapater y Ugeda, abogado del ilustre colegio de Valencia, ha traducidodo el folleto de monseñor Parisis,obispo de Arras, titulado Jesucristo es Dios,en Refutación de la historia de Jesús de Mr, Renán, cuya traducción, que tenemos a vista, ha sido dedicada al señor arzóbispo de Valencia. La Correspondencia de España. 23/8/1864, n.º 2.271, página 2.

 

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La Corona (Barcelona. 1857). 22/5/1867, página 6.

Diario oficial de avisos de Madrid. 24/5/1867, página 4.

Premios  Los composiciones premiados en el certamen poético celebrado en Valencia. Oda á la Virgen: primer premio. D. Constantino Gil, de Zaragoza; segundo, don Juan Antonio Almela; tercero , D. Jos é Arroyo Almcla. valencianos. Himno a la Virgen: primer premio, D. Felix Pizcoeta , valenciano; segundo, D. José Martí, de Reus; tercero, D . José Zapater y Ugeda» valenciano. …..

ESTAMOS RECOPILANDO Y ACTUALIZANDO DATOS DE ILUSTRES VALENCIANOS, SI TIENES ALGUNO NO DEJES DE APORTARLOS

 

La Valencia de la época goda

in Historia de Valencia/Valencia en la Edad Antigua by

La muerte de Rómulo ponía fin, en el año 476, al Imperio Romano, pero éste se hallaba ya reducido, de tiempo atrás, al territorio de Italia, y no sabemos la suerte que cupo a nuestra querida ciudad de Valencia. Una hipótesis es que hubiera caído en poder de los vándalos como consecuencia de la derrota que la armada del emperador Mayoriano había sufrido en el 461 cerca de Elche (1). Otra habla de la posibilidad de que la conquistara Eurico al apoderarse, en 469, de la capital de la Tarraconense y otras ciudades de esta provincia que aún conservaban los romanos (2). Hay razones poderosas para rechazar ambos supuestos: la dicción y paleografía, puramente romanas, del túmulo episcopal perteneciente a a primera mitad del siglo VI (3); el pontificado de Justiniano, 531 a 546, que no deja adivinar dependencia ni conexión alguna con la monarquía goda (4); los restos monumentales de la basílica restaurada por dicho obispo, que contienen una espléndida decoración influenciada exclusivamente por el arte bizantino (5); y los nombres de los seis obispos componentes del concilio de Valencia del año 546, entre los cuales no se conserva una sola radical de origen germánico. Pero contra todos estos razonamientos, hay un hecho indiscutible: las actas del citado concilio aparecen fechadas en el año decimoquinto del reinado de Theudis, cronología que es incompatible con la práctica de los imperiales sino es debida, como sospecha el sabio Chabás, a los acoplamientos de copistas posteriores. No sería el primer caso.

A partir del año 549, siendo en España el rey de los godos Agila, le disputó el reinado Atanagildo, quien llamó en su ayuda al emperador de Oriente, Justiniano -año 554-, a quien cedió varias plazas en las costas del Este y del Sur. Vinieron, pues, a España los imperiales, pero no eran los romanos de Occidente, cuyo solio se había derrumbado, sino los griegos de Constantinopla (6), y es de suponer que Valencia fue una de las ciudades de la costa levantina que quedó en su poder, si ya no lo estaba, pues la crónica de San Isidoro, según la interpretación del canónigo Chabás, dice que “hasta los tiempos de Leovigildo en 568, los godos estuvieron reducidos a estrechos límites, y éstos eran los de la Bética hasta Valencia” (7).

Este monarca, que supo engrandecer su reino, se dejó llevar del fanatismo arriano hasta el punto de declarar la guerra a su hijo Hermenegildo quien, al defender con tesón la fe católica, se hizo acreedor a la diadema de la Santidad. Prisionero de su padre, en 584, fue desterrado el piadoso príncipe a nuestra ciudad de Valencia, de la que salió después y sufrió el martirio. Esto y no más, por lo que a Valencia se refiere, puede deducirse de la crónica del Biclarense (8), haciendo caso omiso de falsos cronicones. Por destierro parece que deba entenderse la expulsión a ciudad extraña del reino, y esto encaja bien con nuestra creencia de ser, en aquel tiempo, bizantina nuestra ciudad.

Recaredo, sucesor de Leovigildo, abjuró del arrianismo en el año 589, y entonces ocurre en la sede episcopal de Valencia, como en otras de España, un caso muy anómalo: el prelado Uviligisclo, de sangre goda y creencias arrianas, había sido colocado por los herejes en la sede de Valencia, pero convertido a la fe católica y abjurados los errores, fue admitido como tal obispo de esta diócesis en el Concilio III de Toledo que se celebró a principios de mayo del citado año 589; y el prelado Celsino, obispo que era también de Valencia, más moderno que Uviligisclo, pero católico, fue también confirmado en su cargo pastoral, de manera que una misma silla fue a la vez ocupada por dos distintos pontífices, ambos ortodoxos. Ninguno de los dos vivió más allá del Siglo VI.

Después de ellos y antes del año 610, el beatísimo Eutropio, abad servitano, ascendió al episcopado valentino. Lo sabemos por el testimonio de San Isidoro (9), sin que esta noticia arroje luz alguna para apreciar la condición política de nuestra ciudad. Y es todavía más escueta la noticia del obispo Marino, del que sólo sabemos que fue mitrado de Valencia porque en este concepto firmó el Concilio provincial de Gundemaro en el susodicho año de 610 (10).

La historia general de España nos hace saber que el rey godo Sisebuto, años 612 a 621, desalojó de su territorio a los bizantinos, hasta reducirlos exclusivamente a la posesión de los Algarbes, y Suintila, en 624, alcanzó la unidad geográfica y política de la Península. Este es el momento de asegurar con certeza que Valencia formaba parte de la monarquía goda, y pruebas hay de su existencia en la hitación atribuída a Wamba, en las actas de los concilios celebrados fuera de esta diócesis, desde el año 633 al 693, en cuyos documentos constan los nombres de siete obispos que gobernaron la sede valentina en este lapso de tiempo (11), y en las monedas que hasta fines del siglo VII, hicieron acuñar, a nombre de Valencia, los reyes godos Suintila (621 a 631), Chintila (636 a 640), Egica (687 a 701) y Witiza, asociados (696 a 700), cuyas leyendas son:

+ SVINTHILA REX VALENTIA IVSTV

+ CHINTILA REX VALENTIA PIVS

+ IN DEi NoMiNe EGiCA VALENTIA PiVS

+ In DEI NoMiNe EGICA Rex WITTIZA REX REGS

A esta última acompaña el siguiente anagrama del nombre latino de nuestra ciudad.

anagrama-valentia-bizantina

(12)

Tales y tan escasas son las fuentes, especialmente relativas a esta localidad.con que puede contar por ahora el historiador para reconstituir la vida política de Valencia durante la época goda que termina, a principios del siglo VIII, con la invasión agarena.

Notas al pie

  • (1) Chabás: ‘Episcopologio’, pág. 122
  • (2) Llorente: ‘Valencia’, vol. I, pág. 77.
  • (3) José Martínez Aloy, ‘Geografía del Reino de Valencia’, vol. I, pág. 260
  • (4) José Martínez Aloy, ‘Geografía del Reino de Valencia’, vol. I, pág. 265
  • (5) José Martínez Aloy, ‘Geografía del Reino de Valencia’, vol. I, Grabados de las pág. 262 y 263. La palmilla de los griegos y las flores de lis de los persas no pudieron venir, en aquellos tiempos, por conducto de los godos, sino por el de los bizantinos, bien fuese de manera directa, bien teniendo por intermediarios los imperiales de Occidente. Hemos de hallar un arco en el Almudín y una pila en Játiva, que relacionaremos con estos vestigios de la basílica valenciana y nos pondrán, tal vez, en condiciones de reconocer la huella del Imperio Oriental en nuestra tierra.
  • (6) Pérez Pujol: ‘Instituciones’, vol. II, pag. 16
  • (7) Chabás: ‘Episcopologio’, pág. 123
  • (8) Leovigildo: “memoratum filium in cordubensi urbe comprehendit, et regno privatum in exilium Valentiam mittit”.
  • (9) San Isidoro, en el capítulo 42: “Ad Eutropium Abbatem, qui postea Valentiae Episcopus fuit”; y en el capítulo 45: “Eutropius Ecclesiae Valentinae Episcopus (Flórez, ‘España Sagrada’, tomo VIII, trat. XXV, cap. V, 89).
  • (10) Flórez: ‘España Sagrada’, tomo VIII, trat. XXV, cap. V, 92 y 93.
  • (11) José Martínez Aloy, ‘Geografía del Reino de Valencia’, vol. I, págs. 266 y 267.
  • (12) Monedas visigóticas pertenecientes a Valencia – Suintila, años del 621 al 631; anverso + SVINTHILA REX. Busto de frente; reverso, + VALENTIA IVSTV. Busto de frente (Heiss, pág. 110. No figura en las láminas).- Chintila, años 634 a 640; anverso + CHINTILA REX. Busto de frente; reverso, + VALENTIA PIVS. Busto de frente, tipo lusitano (Heiss, pág. 115, lám. VII, nº 13). Campaner opina que es de Valencia. – Anverso, + CHINTILA REX. Busto de frente; reverso, + VALENTIA PIVS. Busto de frente (Vidal Quadras, tomo I, pág. 418, lám. 9ª, nº 7). Variante de la anterior.-  Anverso, CHINTILA REX. Busto de frente; reverso, + VALENTIA PVS. Busto de frente, tipo cartaginés (Heiss, pág. 115, lám. VII, nº 14). Campaner observa la diferencia de tipos que existe entre las monedas anteriores y la cree muy interesante para fijar la localidad en que fueron acuñadas.- Egica, años de 687 a 701: anverso, + INDE-N-M-NEGCA + Busto muy bárbaro a la derecha; reverso, + VALENTIA P · VS. Cruz sobre tres gradas entre dos estrellas (Heiss, pág. 133, lám. XI, nº 21).- Egica y Witiza (asociados), años de 696 a 700; anverso, + I DEI NMN EGICA R. Cruz larga entre dos bustos mirándose; reverso, + VVITTIZA R REGS. En medio monograma (VALENTIA) (Vidal Quadras, tomo I, pág. 424, lám. 9ª, nº 24). La moneda, según el dibujo de la lámina, no contiene el nombre Valentia. Campaner la coloca entre las de localidad incierta, por no creer fácil de descifrar el monograma.- Todas estas monedas son trientes de sueldo de oro. La obra que ha servido de base para esta nota es la de Mr. Heiss, por estar conceptuada la de mayor mérito. Del catálogo de Vidal Quadras solo se han tomado las no publicadas por Heiss.- Ediciones citadas. Heiss: Description générale des monnaies des rois wisigothis d’Espagne (París, 1872).- Campaner: Indicador manual de la numismática española (Madrid – Barcelona, 1881).- Vidal Quadras: Catálogo de la colección de monedas y medallas (Barcelona, 1892). (Nota del erudito valenciano don Miguel Martí Esteve, compuesta expresamente para esta reseña).

Los ‘Trileros’. Apuntes al natural de hace una década

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El origen de esta denominación viene de un juego de engaño realizado de naipes con tres cartas, llamado Trile, Tril o Las Tril, en el que se debe acertar dónde está la carta por la que previamente se ha apostado. Se llama trilero al que se dedica a este timo.

 

Los trileros son personajes a caballo entre una obra teatral y un número de magia. Una caja de cartón, que sirve como mesa, unos vasos de plástico o una patata partida por la mitad, hueca en su interior, y una bola, da lugar a varias manipulaciones y desplazamientos salteados de los vasos. El juego consiste en adivinar donde finalmente está depositada la bola, bajo una apuesta de dinero.

Una caja de cartón, que sirve como mesa, unos vasos de plástico o una patata partida por la mitad, hueca en su interior, y una bola, da lugar a varias manipulaciones y desplazamientos salteados de los vasos.

En nuestra ciudad se vieron a partir de los años 70 en las inmediaciones de la Estación del Norte, calle de Xàtiva esquina a la de Pelayo, en la plaza de la Reina, frente a la Iglesia de Santa Catalina y en las calles adyacentes a la plaza Redonda en días festivos. Fueron famosos el gitano Joaquín Fernández; Manolete, llamado así por su gran parecido con el famoso torero; Antonio El Matemático, y el histórico Pedro Sanjuán.

En nuestra ciudad se vieron a partir de los años 70 en las inmediaciones de la Estación del Norte, calle de Xàtiva esquina a la de Pelayo, en la plaza de la Reina, frente a la Iglesia de Santa Catalina y en las calles adyacentes a la plaza Redonda en días festivos.

Fuimos testigos de sus actuaciones un domingo del año 2001 en las inmediaciones de la plaza Redonda. Entre el bullicio, tres “actores” rodean dos cajas de cartón superpuestas. Sobre ellas están las tres medias patatas huecas y una bolita de plástico. Comienza la función. Uno de los tres individuos demuestra su impaciencia para apostar con billetes de veinte euros en las manos. Es uno de los ganchos. El maestro habla en voz alta para llamar la atención de cuantos pasan. Una incauta joven pareja se detiene. Pese al recelo del chico, la chica está interesada por la partida y, sin apostar, acierta donde está la bola. Al final “pica” y realiza varias apuestas con pérdida de unos 150 euros. Cuando la pareja protesta por el engaño algo pasa. Al grito de ¡Água! como señal, un compinche alerta de un peligro. El maestro recoge rápido las medias patatas y la bola, abandonando las cajas y desapareceante la supuesta presencia de la policía municipal. Al cabo de unos minutos las cajas vuelven a estar montadas en otro lugar inmediato. Se disponen otra vez para la tarea… vuelta a empezar. Es la magia del engaño.

Comienza la función. Uno de los tres individuos demuestra su impaciencia para apostar con billetes de veinte euros en las manos. Es uno de los ganchos. El maestro habla en voz alta para llamar la atención de cuantos pasan.

A. P. R. S. = Archivo Privado de Rafael Solaz

Juego-del-tril.-Dibujo.-

Juego del tril. Dibujo. A. P. R. S.

El vetlatori de L’Albaet. Flores, música y danza en el fallecimiento de un niño

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En tierras valencianas, hasta principios del siglo XX, anterior al entierro del niño tenía lugar un ritual mortuorio bastante enfático. Al fallecido menor de siete años se le llamaba albat o albaet, adquiriendo este título por morir en el albor de la vida y se le amortajaba vistiendo una túnica blanca preparada para el velatorio. Generalmente, a la criatura le ponían también una corona de flores blancas, de papel o de tela, con hojas plateadas. Lo colocaban en un féretro blanco puesto sobre una mesa cubierta por un paño rodeado de cirios. En su cabecera colgaban un cuadro de la Mare de Déu amb el Jesuset al braç sobre un gran paño que cubría la pared.

Albaet.-Acuarela-de-José-Benlliure.-Ca.-1920

Al fallecido menor de siete años se le llamaba albat albaet, adquiriendo este título por morir en el albor de la vida y se le amortajaba vistiendo una túnica blanca preparada para el velatorio

Mientras se velaba era costumbre de dedicar al albat diversas coplas acompañadas de música como expresión de alegría por la suerte ultraterrena que se suponía que el niño había conseguido, ya que se le consideraba inocente, con ausencia de pecados, por lo que iba directamente al cielo. El ritual se desarrollaba en la vetlà de l’albat que producía la dansa del vetlatori o del mortitxol(mortichuelo). Esta danza, tenía lugar a la puerta de la vivienda familiar, se acompañaba de guitarras y bandurriasy un cantador entonaba las primeras coplas: La dansa del velatori/ dones vingau a ballar/ que és dansa que sempre és dansa/ quan s’ ha mort algún albat…

La-dansá-del-Vetlatori.-Grabado-de-Gustavo-Doré.-Siglo-XIX

…la dansa del vetlatori o del mortitxol (mortichuelo). Esta danza, tenía lugar a la puerta de la vivienda familiar, se acompañaba de guitarras y bandurrias…

Blasco Ibáñez retrató en su obra La Barraca el ambiente vivido por la muerte de un pequeño, triste ritual en el cual participaban familiares, amigos y vecinos. Las mujeres se organizaban y ordenaban al son de movimientos precisos los preparativos previos al funeral infantil.

Recuerdo-fúnebre.-Ca.-1920

En el patio de entrada se hallaba dispuesto un túmulo con el cadáver rodeado de macetas con flores y ramaje. Un gran cubre de damasco servía como cortina de fondo y las sábanas de lino se hallaban salpicadas de pétalos

Fui testigo del ritual -sin música- a principio de los años 60. En una casa de Tavernes Blanques había fallecido una hija de unos amigos de mis padres y acudimos a la casa mortuoria. En el patio de entrada se hallaba dispuesto un túmulo con el cadáver rodeado de macetas con flores y ramaje. Un gran cubre de damasco servía como cortina de fondo y las sábanas de lino se hallaban salpicadas de pétalos. Un cuadro con el Ángel de la Guarda presidía el conjunto. Los vecinos y familiares permanecían sentados en sillas tomando licores y pastas, mientras una madre lloraba desconsoladamente. Imagen fúnebre, recuerdos de una flor entre rollets d’anís i mistela.

A. P. R. S. = Archivo Privado de Rafael Solaz

Hechos históricos en la Catedral de Valencia

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Hechos históricos en la Catedral de Valencia

Hechos históricos en la Catedral de Valencia· 9 de octubre de 1238
Dedicación de la mezquita como Catedral de Santa María.
Hechos históricos en la Catedral de Valencia· 22 de junio de 1262
Primera piedra de la catedral.
Puerta de la Almoina.
foto03 (2)· S. XIV
Puerta de los Apóstoles.
Aula capitular y cimborrio.
Hechos históricos en la Catedral de Valencia· S. XV
Prolongación de las naves de la catedral.
Conclusión del campanario “el Micalet· 1425
Conclusión del campanario “el Micalet”.
Entrega del Santo Cáliz por Alfonso V el Magnánimo.· 18 de marzo de 1437
Entrega del Santo Cáliz por Alfonso V el Magnánimo.
Alfonso de Borja, Obispo de Valencia· 8 de abril de 1455
Alfonso de Borja, Obispo de Valencia,
elegido Papa Calixto III.
Elevación de la Catedral de Valencia a sede metropolitana.· 9 de julio de 1492
Elevación de la Catedral de Valencia a sede metropolitana.
Rodrigo de Borja, Arzobispo de Valencia· 11 de agosto de 1492
Rodrigo de Borja, Arzobispo de Valencia,
es elegido Papa Alejandro VI.
Retablo mayor de plata.
Retablo mayor de plata.

· 1493
Retablo mayor de plata.

Puertas del retablo mayor.· 1505
Puertas del retablo mayor.
Boda en la catedral del rey de España · 18 de abril de 1599
Boda en la catedral del rey de España
Felipe III y Margarita de Austria.
Reforma neoclásica de la catedral.· 1773
Reforma neoclásica de la catedral.
Francisco de Goya pinta sus dos cuadros de la  capilla de San Francisco de Borja· 1788
Francisco de Goya pinta sus dos cuadros de la
capilla de San Francisco de Borja.
Fundición del retablo de plata en la Guerra  de la Independencia· 1813
Fundición del retablo de plata en la Guerra
de la Independencia.
Concesión del título de Basílica menor  por el Papa León XIII.· 18 de septiembre de 1886
Concesión del título de Basílica menor
por el Papa León XIII.
Saqueo y destrucción parcial de la catedral· 21 de julio de 1936
Saqueo y destrucción parcial de la catedral.
Nueva ubicación del altar mayor, el coro y los órganos.· 1943
Nueva ubicación del altar mayor, el coro y los órganos.
foto19· 1974-1982
Repristinación gótica de las naves y el cimborrio.
Visita del Papa Juan Pablo II· 8 de noviembre de 1982
Visita del Papa Juan Pablo II.
foto21· 4 de febrero – 31 agosto 1999
Exposición en la Catedral “La luz de las imágenes”
foto22· 8 de diciembre de 2003
Erección canónica de la Universidad Católica
“San Vicente Mártir”
foto23· 8 de julio de 2006
Visita del Papa Benedicto XVI.
foto24· 8 de Febrero de 2007
Inauguración de la Capilla Mayor restaurada.

La Iglesia Catedral de Valencia

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La Iglesia Catedral de Valencia

La Iglesia Catedral, por cuanto en ella está la cátedra del Arzobispo, es signo de su magisterio, de su ministerio pastoral y de la unidad de los creyentes en la fe que él, como pastor de la grey, anuncia.

La Iglesia Catedral es el símbolo y el hogar visible
de la comunidad diocesana presidida por el Obispo que tiene en ella su Cátedra… en la cátedra del Obispo, descubrimos a Cristo, Maestro, que gracias a la sucesión apostólica, nos enseña a través de los tiempos …


Juan Pablo II en Madrid, 15-VI-1993

interior2En consecuencia, la Iglesia Catedral debe ser tenida, con razón como centro de la vida litúrgica de la Diócesis. Por esto, ha de ser reverenciada por todos los diocesanos y tenida como el lugar propio para la celebración de aquellos actos que, por su índole, manifiestan la vida de la Iglesia particular de Valencia.

El Edificio

Se conservan vestigios de la primera Catedral de Valencia, de época romano-visigoda, como parte del ábside, el baptisterio y una capilla sepulcral del siglo VI. En el siglo VIII se construyó sobre su solar la mezquita mayor de Balansiya, que sirvió de catedral tras la fundación del Reino cristiano de Valencia por Jaime I el Conquistador en1238, y en 1262 el Obispo Fray Andrés de Albalat O. P. puso la primera piedra de la actual catedral de estilo gótico, comenzando por la puerta de la Almoina (tardo-románica) y la girola.

foto01La planta es de cruz latina, con girola y cimborrio sobre el crucero. Las naves tienen una altura modesta (16 m. la central) y ventanas estrechas, conforme al modelo basilical de las iglesias italianas de las órdenes mendicantes, lo que contrasta con los casi 40 m. del cimborrio; con ello se consiguió un amplio espacio bastante diáfano de 90 m. de longitud. El primer maestro constructor fue Arnau Vidal.

foto05En el s. XIV se construyeron la puerta gótica de los apóstoles(comenzada en 1300), el cimborrio, la sala capitular (capilla del Santo Cáliz, comenzada en 1356) y el campanario llamado“Micalet” (1381), ambas obras bajo la dirección de Andreu Juliá; en el siguiente siglo, siendo maestro arquitecto Pere Compte, se prolongó la nave hasta alcanzar estas construcciones.

foto03El estilo renacimiento tuvo varias manifestaciones muy tempranas, como la decoración de la capilla mayor por Paolo da San Leocadio y Francesco Pagano (desde 1472) El retablo mayor de plata con sus puertas y la “Lonja de los canónigos”, obra deMiguel Porcar, continuando el propósito de enmascarar el estilo gótico en el periodo barroco (coro, puerta “de los hierros”, diseñada a comienzos del siglo XVIII por el alemán Konrad Rudolf) que culminó en el siglo XVIII, cuando la catedral fue recubierto de una decoración neoclásica, como se aprecia todavía en la girola y en las capillas laterales, conforme al diseño de Antonio Gilabert.

interiorTras la guerra civil (1936-1939), en 1943 el arquitecto Vicente Traver se dispuso el coro en el ábside y el altar mayor en el centro del crucero, y a partir de 1974 se recuperó el estilo gótico de las naves del templo, bajo la dirección de Juan Segura de Lago,Fernando Chueca y Luís Gay. Esta catedral se distingue por la calidad de sus pinturas, con firmas entre otros de los Hernando (Yañez de la Almedina y de Llanos),Vicente Macip, Vergara, Camarón, Planes, Maella y Goya (capilla Borja) Desde el siglo XIIIal XXI todos los estilos han dejado sus huellas en este templo.

foto05 (1)En el Museo de la Catedral de Valencia encontramos las imágenes auténticas de la Puerta de los Apóstoles, pinturas sobre tabla de los siglos XV y XVI (Marçal de Sas, Jacomart, San Leocadio, Vicente Macip y Juan de Juanes, entre otros), lienzos de Vergara y López y la Custodia monumental de la fiesta del Corpus Christi.

La Iglesia en Valencia

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La Iglesia en Valencia

La comunidad cristiana en las tierras valencianas os desea hacer partícipes de su historia, que nos lleva a los primeros tiempos del cristianismo y, con todos vosotros, a los Apóstoles que extendieron la Buena Noticia de Jesucristo desde Oriente al fin de las tierras conocidas en Occidente, en Hispania.

foto01En el 304, durante la persecución de Diocleciano, fueron conducidos a Valentia el Obispo de Cesaraugusta (Zaragoza)Valero y su diácono Vicente, que sufrió en esta ciudad un martirio tan admirable que fue conocido y celebrado en toda la cristiandad. Los himnos de Aurelio Prudencio, las homilías de San Agustín y los relatos de la pasión de San Vicente hicieron de éste el mártir más popular de la Iglesia latina, hasta el punto que con su nombre se fundaron muchas poblaciones y se erigieron monasterios y catedrales como las de Córdoba, Sevilla y Bérgamo.

Durante la época romana y visigoda, en la región valenciana florecieron las Iglesias locales de Diana (Denia), Ilice (Elche), Saetabis (Xàtiva), Elo (Lorca o Hellín) y Valentia (Valencia), y conocemos los nombres de muchos de sus Obispos por sus firmas en los concilios de los siglos IV-VIII. Esta cultura y vida cristiana permaneció sufrida y acallada bajo el Islam, teniendo mártires como San Bernardo y sus hermanas María y Gracia (1189) o los franciscanos beatos Juan de Perusa yPedro de Saxoferrato (1231) Mas no se interrumpió el culto cristiano en la basílica sepulcral de San Vicente mártir (la Roqueta), extramuros de la ciudad, dando como fruto espiritual esta Iglesia mozárabe a San Pedro Pascual, luego Obispo de Jaén y mártir en Granada el año 1300.

foto02Una nueva época se abrió con la fundación del Reino de Valencia por Jaime I de Aragón en 1238, siendo el primer Obispo Ferrer de Pallarés. Llegaron entonces pobladores de las regiones del norte de la Corona de Aragón, órdenes monásticas, militares y religiosas, y se estableció una nueva organización de las diócesis, quedando el norte del Reino en la de Tortosa, reinstaurándose las de Segorbe y Valencia, y creándose más tarde la de Orihuela, ya en el siglo XVI (1564).

Durante los siglos XIII-XV la Iglesia de Valencia mantuvo una constante actividad evangelizadora, dirigida tanto a los musulmanes y judíos, como a desarrollar la fe de los cristianos que se establecían en estas tierras generosas. De gran trascendencia para la cristiandad fue el final del Cisma de Occidente, que tuvo lugar tras la muerte deBenedicto XIII (el aragonés Pedro de Luna) en Peñíscola (Castellón) en 1424 y la renuncia de su sucesor Clemente VIII (Gil Sánchez Muñoz, natural de Teruel y canónigo de la catedral de Valencia) en la villa de San Mateo (Castellón) en el año1429. En la época convulsa por epidemias y guerras, del tránsito del siglo XIV al XV, brilló en Valencia, en España y en Europa occidental la misión evangelizadora y de paz del dominico San Vicente Ferrer (Valencia 1350 – Vannes, Bretaña, 1419). En 1410el Santo creó en Valencia el actual Colegio Imperial de niños huerfanos que lleva su nombre.

caliz

el Santo Cáliz de la última Cena del Señor

En el siglo XV se crea en Valencia el primer hospital europeo para acoger enfermos mentales, por iniciativa del mercedario fray Gilabert Jofre, y se pone bajo el patronazgo de Santa María dels Sants Innocents i Desamparats, cuya imagen, la V. de los Desamparados, es el centro principal de la devoción a la Madre de Dios en Valencia e inspira un profundo sentido social y caritativo a la religiosidad de los valencianos. En ese mismo siglo, concretamente el año 1437, el Rey Alfonso V el Magnánimo entregó a la catedral de Valencia el relicario de la Corona de Aragón, entre cuyos tesoros destaca el Santo Cáliz de la última Cena del Señor, que había sido conservado en el monasterio de San Juan de la peña (Huesca) hasta 1399.

foto03Roma y Valencia están íntimamente relacionadas en esta época merced a los Borja, una familia de origen aragonés establecida en Xátiva, de la que procede Alfonso de Borja, Obispo de Valencia y cardenal, que fue elegido Papa con el nombre de Calixto III en1455; su sobrino Rodrigo de Borja fue su sucesor en la sede valentina y ocupó la sede de Pedro en Roma desde 1492, con el nombre de Alejandro VI. Poco antes, la Iglesia de Valencia fue elevada al rango de metropolitana, desligándose de Tarragona, teniendo como primeras sufragáneas las diócesis de Mallorca, Menorca, Segorbe y Cartagena. El recuerdo de Calixto III está ligado a su empeño personal por salvar a Europa de la invasión turca, que culminó en la victoria de Belgrado; asimismo rehabilitó a Juana de Arco en 1456 y canonizó a San Vicente Ferrer. Alejandro VI apoyó a Isabel la Católica al dar sentido evangelizador al descubrimiento de América y fue el árbitro de la asignación de los territorios atlánticos entre España y Portugal. En el siglo XVI, otro Borja valenciano, el que fuera IV Duque de Gandía, San Francisco de Borja (+ 1572), será el segundo sucesor de San Ignacio de Loyolacomo General de la Compañía de Jesús.

foto08Como en toda la Iglesia, la acumulación de beneficios y la ausencia de los Obispos de sus sedes, junto a otras lacras del régimen feudal, ocasionaron una decadencia y desorientación de la vida religiosa que tuvo como consecuencia la dolorosa reacción de la Reforma protestante y la vigorosa respuesta católica que se inició en el Concilio de Trento. Pero en nuestra diócesis ya había comenzado antes la verdadera reforma con la llegada del Arzobispo Santo Tomás de Villanueva (+ 1555), religioso agustino, modelo de austeridad y caridad, el cual, ayudado por religiosos y sacerdotes valencianos como el Venerable Agnesio, inició la reforma del clero y del pueblo, entre otras cosas con la fundación del Colegio de la Presentación de Nuestra Señora, antecedente de los seminarios tridentinos, que todavía existe en Valencia. Esta obra reformadora alcanzó su cumbre con el largo pontificado de San Juan de Ribera (+ 1611), durante el cual tuvo lugar la expulsión de los moriscos y la repoblación cristiana de muchos territorios. Este santo Arzobispo quiso dejar un testimonio de la fe y la piedad católica hacia la Eucaristía propugnada en Trento y expresada en la liturgia entonces, fundando el Real Colegio Seminario de Corpus Christi, que permanece en Valencia como centro espiritual y formativo de sacerdotes, siendo a la vez uno de sus más bellos monumentos,donde se conservan las costumbres dispuestas por el santo Fundador en sus Constituciones.

La Iglesia ha reconocido la santidad de varios religiosos de esta época, como los beatos Nicolás Factor (+1583), Andrés Hibernón (+1602), Gaspar de Bono(+1604), Josefa María de Santa Inés (+1696) y los santos Luís Bertrán (+1581), evangelizador y patrono de Colombia y Pascual Bailón (+1592), patrono de las asociaciones eucarísticas. Por último, entre muchos valencianos que ofrecieron sus vidas por el Evangelio en el extremo Oriente, están el beato Francisco Gálvez (+1632) y San Jacinto María Castañeda (+1773).

En el s. XVIII los Arzobispos de Valencia, especialmente D. Andrés Mayoral 1738-1769) y D. Francisco Fabián y Fuero I pusieron los grandes recursos de la Iglesia al servicio de una Ilustración del clero y del pueblo bajo el signo de la religión católica. Así se crearon instituciones educativas, se impulsaron obras públicas y se construyeron la mayor parte de las bellas y espaciosas iglesias parroquiales de estilo barroco y neoclásico que acogieron a la creciente población de los pueblos y ciudades valencianas; estos nuevos templos, cuyos peculiares campanarios caracterizan nuestro paisaje, fueron decorados por magníficos pintores y escultores de la escuela de la Real Academia de San Carlos.

Signos de esta renovación cultural y religiosa fueron la total remodelación de las catedrales de Valencia y Segorbe, ocultando su estructura original gótica, y la fundación de los Seminarios Diocesanos de Valencia, Segorbe y Orihuela. La vida religiosa se resintió gravemente por la expulsión de los Jesuitas, pero se benefició de la obra cultural y educativa de otras órdenes como los Escolapios y los Oratorianos deSan Felipe Neri.

Entre los siglos XVII y XVIII alcanzó su máximo esplendor el drama sacro del“Misterio de Elche”, sobre la base de una representación en valenciano del siglo XIII, que escenifica el tránsito y la Asunción al cielo de la Virgen María. Esta grandiosa composición musical y escenográfica transmitida en la memoria del pueblo, se celebra cada año el 14 y 15 de agosto en la basílica ilicitana de Santa María y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. Lo mismo ocurrió con la celebración de la festividad del Corpus Christi que comenzó a tener su manifestación externa en ciudades como Morella, Xàtiva y Valencia durante el siglo XIV, conservándose en esta última los carros triunfales o “Rocas”, las danzas, las representaciones sagradas o “misteris”, los personajes bíblicos y los gremios profesionales y sociales, como cuando esta procesión mostraba la riqueza y diversidad de estas ciudades en sus pasado. No en vano, las fiestas de “La Virgen de agosto” y del “Corpus” manifiestan las dos devociones que centran la religiosidad de los cristianos de Valencia: La Virgen María y la Eucaristía.

foto04La Guerra de la Independencia señaló el comienzo del siglo XIX, muy conflictivo para nuestra Iglesia, que padeció la persecución y la extinción de las órdenes religiosas, que resurgieron muy mermadas, así como las consecuencias de las leyes desamortizadoras (1834 y 1837) que supusieron la total desaparición de las órdenes monásticas masculinas. Grandes monasterios como la cartuja de Vall de Crist (Altura, Castellón), la abadía cisterciense de Santa María de la Valldigna(Simat de la Valldigna, Valencia) y el cenobio jerónimo de San Miguel de los Reyes (Valencia) sufrieron una ruina de la que sólo algunos, como él último mencionado, se ha recuperado recientemente, convertido en Biblioteca de la Comunidad Valenciana. A mediados de siglo se inició la recuperación de la vida religiosa con la construcción del nuevo Seminario Metropolitano de la Inmaculada de Valencia por el Cardenal Don Antolín Monescillo y Viso (1890), erigido luego en Universidad Pontificia por el Papa León XIII (1897), bajo la dirección del canónigoDon Niceto Alonso Peruj autor del gran Diccionario de Ciencias Eclesiásticas(1883-1890), que dirigió junto con Juan Pérez Angulo y de una de las mejores ediciones de la Summa Theologica de santo Tomás de Aquino, en ambas obras tuvo otro colaboradores al que llegaría a ser Arzobispo de Sevilla Don Salvador Castellote Pinazo. Se fundaron también en Valencia nuevas órdenes religiosas de carácter social y educativo como las Adoratrices de Santa María Micaela del Santísimo Sacramento (+1865), las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, obra de Santa Teresa de Jesús Jornet (+1897), las Siervas de María Inmaculada, fundadas por la Beata Juana María Condesa Lluch (+1916) y otros institutos de vida consagrada como las Cooperadoras de Betania, Hermanas de la Doctrina Cristiana, Franciscanas de la Inmaculada, Operarias Catequistas, Operarias del Divino Maestro (Avemarianas), Trinitarias,Terciarios (Amigonianos) y Terciarias Capuchinas; así como la fundación de Institutos Seculares como las Obreras de la Cruz, Lumen Christi y Activas del Apostolado Social. Emblema del nuevo vigor religioso y social de las parroquias fue la virgen seglar de Algemesí Josefa Naval Girbés (+ 1893), beatificada en 1988. La constante actividad de los misioneros valencianos ofreció a la Iglesia dos nuevos mártires, los Beatos Francisco Bolta y Francisco Pinazo, franciscanos (+ Damasco, 1864).

foto05La vida religiosa en Valencia en el primer tercio del siglo XX estuvo marcada, como en toda España, por las crisis políticas y la agitación social, en medio de las cuales se impulsaron muchas obras religiosas, educativas y sociales como los sindicatos católicos en la industria y la agricultura. La continua oposición de una parte de las fuerzas sociales a la Iglesia y a los valores que representaba se agudizó a partir de la instauración de la II República Española en 1931 y culminó con la persecución religiosa, particularmente cruel en los primeros meses de la Guerra Civil (1936-1939), que llevó al martirio a innumerables sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares de Valencia, Castellón y Alicante, cuyo testimonio de Jesucristo ha sido reconocido por la Iglesia con la beatificación del mártir seglar Vicente Vilar David (+1937), de laMadre Ángeles Lloret Martí y compañeras Hermanas de la Doctrina Cristiana (+1936) y del sacerdote José Aparicio Sanz y 232 compañeros mártires, sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares, beatificados por el Papa Juan Pablo II el11 de marzo de 2001.

Después de la Guerra Civil, las diócesis valencianas emprendieron un arduo trabajo de reconstrucción material y espiritual, contribuyendo a la reconciliación entre los ciudadanos y al progreso social y cultural de la población mediante la promoción de viviendas y de cooperativas, la creación de escuelas, centros de enseñanzas medias y profesionales y otras iniciativas.

A la edificación de nuevos Seminarios se unió la creación de parroquias que atendiesen el rápido crecimiento de las ciudades, unido a la actividad de Cáritas en todas ellas para atender a los más necesitados. El apostolado seglar se organizó en diversas formas, con el auge de la Acción Católica; obras todas ellas que, en Valencia, tuvieron como impulsor al Arzobispo Don Marcelino Olaechea y Loizaga (1946-1966)

En el año 1959 tuvo lugar una nueva delimitación de los límites diocesanos, apareciendo las nuevas denominaciones de las diócesis de Segorbe Castellón y Orihuela-Alicante.

foto06La celebración del Concilio Ecuménico Vaticano II (1962-1965) y con el cambio político hacia una democracia más completa, iniciado en el año 1975 con el reinado de Juan Carlos I, y las nuevas expresiones socio culturales llevaron a un replanteamiento de la vida religiosa que se sintetizó en Sínodos Diocesanos como el de Valencia(1987), presidido por el Arzobispo D. Miguel Roca Cabanellas (1978-1992)

La formación del clero y de los fieles recibió un nuevo impulso con la erección en el año1974 de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, iniciada por el Arzobispo Siervo de Dios Don José María García Lahiguera (1969-1978) y el Instituto Diocesano de Ciencias Religiosas, fundado por el Arzobispo Roca que cuenta con sedes en todo el territorio de la archidiócesis de Valencia. El 8 de noviembre de 1982, Valencia recibió la visita del Papa Juan Pablo II, en una etapa de su visita a España, que, en la santa Misa celebrada en el paseo de la Alameda, ordenó a ciento cincuenta sacerdotes.

Con el actual Arzobispo de Valencia Don Agustín García-Gasco Vicente (1992-), nuestra Iglesia celebró con gran provecho espiritual el gran Jubileo del año 2000 y elXVII Centenario del martirio de San Vicente (2004), y se ha enriquecido con obras de gran importancia cultural y religiosa, como son la creación de los centros superiores de enseñanza Universidad Cardenal Herrera CEU (2000), laUniversidad Católica San Vicente Mártir (2003) y la construcción de nuevos templos en la capital y pueblos de la archidiócesis.

foto09A partir del año 1999, en colaboración con la Generalitat Valenciana se han ido celebrando diferentes y magníficas exposiciones de arte religioso en catedrales e iglesias de la Comunidad Valenciana bajo el lema La luz de las imágenes que muestran la importancia y el significado religioso de nuestro patrimonio histórico artístico al mismo tiempo que han significado la completa restauración de sus sedes,comenzando por las catedrales de Valencia (1999), Segorbe (2001), Orihuela(2003), la parroquial de San Mateo, en Castellón y de la diócesis de Tortosa (2005), la de Alicante (2006) y Xátiva (2007)

foto07La promoción de la pastoral familiar sobre una base doctrinal firme ha llevado a la creación en Valencia de una sección delPontificio Instituto Juan Pablo II para la familia en el año1994, y luego del Instituto Valentino de Derecho Canónico (2000);esta continua defensa de la familia y de la vida y la riqueza de actividades que se desarrollan con este motivo fue una de las causas que motivó la elección de Valencia por Juan Pablo II para acoger el V Encuentro Mundial de las Familias los días8 y 9 de Julio de 2006, que fue presidido por el Papa Benedicto XVI.

La Historia del Santo Cáliz de Valencia

in Historia de Valencia/Lugares de Valencia by
 La Última Cena, obra de Juan de Juanes (h. 1550) Museo del Prado
La Última Cena, obra de Juan de Juanes (h. 1550) Museo del Prado

Tanto por los datos arqueológicos como por el testimonio de la tradición y los documentos que se poseen, es completamente verosímil que este hermoso vaso estuviera en las manos del Señor cuando la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos diciendo:

“Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros”. Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo: “Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía”

(Plegaria eucarística I, Canon romano. Cf. Mateo 26-29; Marcos 14, 22-25, Lucas 22, 1520 y I Corintios 11, 23-25)

santocaliz

El Santo Cáliz del Señor

La Primera Impresión

El Santo Cáliz de Valencia suscita a la vez las sensaciones de admiración y escepticismo. El visitante se siente primero cautivado por la belleza del Grial, su forma perfecta y extraña, los detalles de oro y las perlas y piedras preciosas; viene también el observador con la mente llena de leyendas, películas e incluso prevenido por las novelas y la literatura pseudocientífica de temas “griálicos”.

Pero también con escepticismo:

Escritura árabe en el pie

Escritura árabe en el pie

¿Cómo puede ser ese cáliz de apariencia medieval la copa de la última Cena? ¿Por qué en Valencia? ¿No será acaso uno de tantos presuntos Griales? ¿Por qué no es tan famoso como la Sábana Santa de Turín o la Túnica de Treveris? Y así tantas preguntas como escuchamos cada día en la Catedral.

copa

Taza de ágata

No debe engañarnos la apariencia.
En realidad, la reliquia es la parte superior, que es una taza de ágata finamente pulida, que muestra vetas de colores cálidos cuando refracta la luz; es una preciosa “copa alejandrina” que los arqueólogos consideran de origen oriental y de los años 100 al 50 antes de Cristo. Ésta es la conclusión del estudio efectuado por el profesor D. Antonio Beltrán y publicado en 1960 (“El Santo Cáliz de la Catedral de Valencia”), nunca refutado, y que está en la base del creciente respeto y conocimiento del Santo Cáliz.

medidas

Dimensiones del Cáliz

Mucho más posteriores son las asas y el pie de oro finamente grabado, que encierra una copa o “naveta” de alabastro, de arte islámico, diferente a la copa; todo ello, lo mismo que las joyas que adornan la base son de época medieval. Las dimensiones son modestas: 17 cm. de altura, 9 cm. de anchura de la copa y 14,5 x 9,7 cm. que tiene la base elíptica.

agataVenecia y otros lugares conservan cálices de piedras semi preciosas de origen bizantino y en España hay ejemplares similares de los siglos XI y XII, pero se trata de vasos litúrgicos, engarzados en oro y plata y cubiertos de metal en su interior. Sin embargo, al componer el cáliz de Valencia, los orfebres destacaron la copa, desnuda de adornos, con grandes asas para llevarla sin tocar el preciado y delicado vaso de piedra traslúcida.

La Tradición de los Primeros Siglos

La tradición nos dice que es la misma Copa que utilizó el Señor en la última Cena para la institución de la Eucaristía, que luego fue llevado a Roma por San Pedro y que conservaron los Papas sucesores a éste hasta San Sixto II, en que por mediación de su diácono San Lorenzo, oriundo de España, fue enviado a su tierra natal de Huesca en el siglo III para librarlo de la persecución del emperador Valeriano. Recomienda esta permanencia del Santo Cáliz en Roma la frase del Canon Romano mencionada antes: “Tomo este Cáliz glorioso”, hoc praeclarum calicem; expresión admirativa que no encontramos en otras anáforas antiguas, y no podemos olvidar que la plegaria eucarística romana es la versión latina de otra en lengua griega, pues ésta fue la propia de la Iglesia de Roma hasta el Papa San Dámaso en el siglo V.

La Historia del Santo Cáliz en España

san-juan-de-la-penyaDurante la invasión musulmana, a partir del año 713, fue ocultado en la región del Pirineo, pasando por Yebra, Siresa, Santa María de Sasabe (hoy San Adrían), Bailio y, finalmente, en el monasterio de san Juan de la Peña (Huesca), donde puede referirse a él un documento del año 1071 que menciona un precioso cáliz de piedra.

documentoLa reliquia fue entregada en el año 1399 al Rey de Aragón, Martín el Humano que lo tuvo en el palacio real de La Aljafería de Zaragoza y luego, hasta su muerte, en el Real de Barcelona en 1410, mencionándose el Santo Cáliz en el inventario de sus bienes (Manuscrito 136 de Martín el Humano. Archivo de la Corona de Aragón. Barcelona, donde se describe la historia del sagrado vaso) Hacia 1424, el segundo sucesor de Don Martín, el Rey Alfonso V el Magnánimo llevó el relicario real al palacio de Valencia, y con motivo de la estancia de este Rey en Nápoles, fue entregado con las demás regias reliquias a la Catedral de Valencia en el año 1437 (Volumen 3.532, fol. 36 v. Del Archivo de la Catedral).

El Santo Cáliz en Valencia

capilla-antiguaFue conservado y venerado durante siglos entre las reliquias de la Catedral, y hasta el siglo XVIII se utilizó para contener la forma consagrada en el “monumento” del Jueves Santo. Durante la guerra de la Independencia, entre 1809 y 1813, fue llevado por Alicante e Ibiza hasta Palma de Mallorca, huyendo de la rapacidad de los invasores napoleónicos. En el año 1916 fue finalmente instalado en la antigua Sala Capitular, habilitada como Capilla del Santo Cáliz. Precisamente esta exposición pública permanente de la sagrada reliquia hizo posible que se divulgara su conocimiento, muy reducido mientras permaneció reservado en el relicario de la catedral.

benedictoxviDurante la guerra civil (1936-1939) permaneció oculto en el pueblo de Carlet. El Beato Juan XXIII concedió indulgencia plenaria en el día de su fiesta anual, el Papa Juan Pablo II celebró la Eucaristía con el Santo Cáliz durante su visita a Valencia el 8 de noviembre de 1982 y lo mismo sucedió con Su Santidad Benedicto XVI que celebró la Eucaristía con motivo del V Encuentro Mundial de las Familias, el 8 de Julio de 2006.

¿Es auténtico?

capillaYa hemos dicho que la crítica negativa nos dice que ya en tiempos de Jesús era una valiosa antigüedad y hay una costumbre israelita que nos da un dato positivo importante; en efecto, todavía en la actualidad cada familia judía conserva con cariño la “copa de bendición” para las cenas pascual y sabáticas. Los evangelios nos dicen que Jesús celebró el rito pascual en una sala decorosa, amueblada con divanes (Mc 14, 15)¿Extrañaría que la familia que lo acogió no pusiese ante el Señor la preciosa copa familiar para que pronunciase las bendiciones rituales, la última de las cuales se transformó en la primera consagración eucarística del vino en la Sangre del Redentor? Hemos visto demasiadas escenas “pobres” de la última Cena, con los discípulos sentados en el suelo y Jesús tomando en sus manos un humilde vaso de barro… pero no fue así.

Así pues, los Apóstoles y los primeros cristianos pudieron identificar el vaso de la primera Eucaristía y conservarlo a pesar de su fragilidad ¿Cómo pudo conservarse intacto los primeros y azarosos mil años si no es porque lo protegía la memoria de un misterio sacratísimo?

Las Leyendas del Grial

El tema de la búsqueda del Grial, objeto maravilloso y fuente de vida, es fundamental en la literatura medieval franco-germánica, y su origen está sobre todo en las obras deChretien de Troyes, que dejó inacabada hacia 1190 su obra Perceval o el Cuento del Graal; aquí no se explica cuál es la naturaleza de esta joya, y fue Wolfram von Eschenbach quien le dio forma de cáliz en su poema “Perceval el Galés”. Se cree que concibió su Parsifal a principios del siglo XIII, en el Wartburg, mítico castillo, cuna de poetas y trovadores; y que lo finalizó en 1215. Allí, en este castillo, donde estos cantores al Amor, estos Maestros Cantores, cuyas tres reglas principales, Dios, su señor y la mujer amada, constituían la fuente de sus inspiraciones, compuso Wolfram su magna obra. Pues él fue el príncipe de los trovadores, la máxima figura junto aWalter von der Vogelweide y Heinrich Tannhäuser.

Recientes investigadores, como Michael Hesemann (“Die Entdeckung des Heiligen Grals. Das Ende einer Suche”, Ed. Pattloch 2003), sitúan el origen de estas leyendas en España y sobre la base del Cáliz de ágata de San Juan de la Peña, y no podemos olvidar que fueron la fuente de inspiración para las grandes obras poético-musicales deRichard Wagner “Tannhäuser”, “Parsifal” y “Lohengrin”.

Un tema de actualidad

Pero si bien la literatura griálica medieval encontró en la búsqueda del sagrado vaso un símbolo de purificación y de renuncia para llegar a la perfección personal y a la salvación, asistimos desde hace años a la aparición novelas fingidamente históricas y a toda una literatura esotérica que hace del Grial un oscuro objeto o una tradición ocultada a través de los siglos que conservaría la auténtica esencia del cristianismo o la verdadera historia de Jesús de Nazaret. Parece que lo que no consiguió la crítica liberal y el materialismo anti-religioso, se pretendiera ahora lograr con esta pseudo divulgación para destruir la limpia fe de la Iglesia en Jesucristo el Señor. De este modo, la sospecha y la falsedad buscan empañar lo que fue y debería seguir siendo un icono de la cultura cristiana.

trasladoPor ello, el Cáliz, con su autenticidad arqueológica y su tradición exenta de elementos maravillosos, nos remite a la época de Jesús y nos recuerda la institución de la Eucaristía como momentos históricos que transcienden el tiempo y llegan hasta nosotros como misterio de salvación. Así lo vivimos cuando la sagrada reliquia se traslada desde su preciosa capilla, la antigua sala capitular (siglo XIV), hasta el altar mayor en la celebración de la Santa Misa en la Cena del Señor, el Jueves Santo y en la fiesta solemne del último jueves del mes de octubre.

Este es el mensaje que se desea proclamar desde la Catedral de Valencia, con el apoyo de beneméritas asociaciones como la Real Hermandad y la Cofradía del Santo Cáliz que, junto con el Cabildo Metropolitano, mantienen el culto y la difusión de la devoción del Santo Cáliz, que se expresa en las peregrinaciones de parroquias y entidades religiosas y cívicas, todos las semanas, en la celebración de los“jueves del Santo Cáliz”.

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