En conmemoración a la revista creada por la Sociedad Valenciana Fomento del Turismo en 1926

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Lugares de Valencia

Así es el refugio de la Guerra Civil que Bombas Gens esconde en su interior

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 Es uno de los pocos ejemplos de refugio fabril que quedan en Valencia

 La fábrica sufrió múltiples bombardeos  tras ser incautada para fabricar armamento

 Algunos de los proyectiles encontrados durante la rehabilitación han tenido que ser retirados por los Tedax

 Bombas Gens continúa ofreciendo nuevos capítulos sobre su historia. El último de ellos conecta la antigua fábrica con la Guerra Civil, al encontrarse durante las obras de rehabilitación un refugio antiaéreo construido probablemente en 1938, aunque no se conoce su expediente.

Se trata de un refugio de tipología fabril, construido con una estructura de hormigón armado que posee una sala principal para el alojamiento de los trabajadores de la fábrica. Una estancia de 21,64 m2 y 2,78 m. de altura que cuenta con dos accesos: desde el patio y desde el interior de una de las naves. “El diseño original de este refugio hacía que las personas que se alojaban en él pudieran recibir daños si caía una bomba, tanto a causa de su onda expansiva como de la metralla. Es por esto que se construyó, a modo de escudo, un gran pilar de hormigón de sección octogonal. A su vez, también encontramos en las paredes rozas que nos hacen pensar que allí se colocaba una puerta o placa metálica que contribuía a reforzar la labor defensiva del pilar”, expone Paloma Berrocal, arqueóloga del proyecto.

El interior de la estancia no dispone de bancos corridos de obra, habituales en otros refugios conocidos de la ciudad. Sin embargo, sí que se conservan otros elementos característicos de este tipo de construcciones, tales como los letreros con mensajes dirigidos a los ocupantes del refugio. En ellos se dan una serie de recomendaciones de uso e higiénicas como por ejemplo no fumar, no escupir o no tirar inmundicias. Han sobrevivido también al paso del tiempo el zócalo original de pintura, los tubos de cerámica que actuaban como respiraderos, la roza por donde iba el cableado de la luz y algunos soportes de madera de las bombillas. “Nos encontramos ante un refugio de especial valor, puesto que es uno de los pocos ejemplos que queda en la ciudad de tipología fabril. Destaca además su excelente estado de conservación”, explica Berrocal.

Los testimonios orales que han llegado a nuestros días relatan que el refugio se construyó por el elevado número de ataques aéreos que sufría la fábrica, después de ser incautada por el bando republicano para fabricar bombas de mortero. Así lo recuerda Jesús Latorre, hijo del gerente de Bombas Gens: “Los dueños se exiliaron y a mi padre le pusieron por encima un comisario político y le obligaron a fabricar armamento. Lo recuerdo perfectamente porque viví en la villa hasta que me casé. La fábrica, dedicada hasta entonces a la elaboración de bombas hidráulicas, estaba preparada para fundir metales y eso le venía muy bien a la industria armamentística. Y por eso nos bombardeaban constantemente desde el ejército contrario; lo que pasa es que habitualmente se confundían con el Huerto de la Estrella, que estaba próximo y tenía características similares”.

La antigua fábrica todavía conserva vestigios de esta intensa actividad bélica. El pasado verano, las obras que se están realizando en el edificio desenterraron la carcasa vacía de una granada, y 6 proyectiles que tuvieron que ser retirados y explosionados de manera controlada por los Tedax.

Este hallazgo de nuestro pasado más reciente añade más valor patrimonial si cabe a uno de los edificios más emblemáticos del art déco en Valencia. Al igual que la también recuperada bodega medieval, se prevé que el refugio sea visitable.

FOTOS: Las fotos del refugio son de Daniel Rueda. Las de los proyectiles son de Paloma Berrocal.

EL PROYECTO

Bombas Gens será la sede de la Fundació Per Amor a l’Art. El proyecto contempla la creación de un centro de arte moderno y contemporáneo dirigido por Nuria Enguita que ocupará las cinco naves principales. Además, se levantará un edificio con una estructura integrada en el conjunto que comprenderá un centro de día de apoyo convivencial para niños y niñas del barrio de entre 6 y 16 años en riesgo de exclusión social, y el Centro de Coordinación del Equipo Wilson, dedicado a la investigación y divulgación de la Enfermedad de Wilson.

LA FUNDACIÓ

La impulsora de esta iniciativa es la Fundació Per Amor a l’Art. Una entidad dedicada al arte (busca desarrollar la sensibilidad artística en la sociedad poniendo la colección “Per Amor a l’Art” a su alcance), la investigación (estudia y divulga aspectos relacionados con la enfermedad de Wilson y otras enfermedades raras) y la ayuda social (atiende a los más necesitados, principalmente niños en situación de vulnerabilidad). Se prevé que, tras obtener las autorizaciones pertinentes, la Fundació establezca su sede en Bombas Gens en la primavera del 2017 y desarrolle allí su triple actividad.

NOTA ACLARATORIA: Ante las diferentes incorrecciones aparecidas en prensa relacionadas con la titularidad de Bombas Gens, nos vemos en la obligación de aclarar que la antigua fábrica no es propiedad de la Fundació Per Amor a l’Art. Forma parte del patrimonio familiar privado de sus impulsores, quienes  están acondicionando el edificio  para que sea la futura  sede de la Fundació tras obtener las autorizaciones pertinentes. Os agradecemos de antemano que tengáis en cuenta este dato a la hora de difundir futuras informaciones.

Basílica de la Virgen de los Desamparados

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Plaza y Basílica de la Virgen de los Desamparados. Valencia © Turespaña

Este templo barroco, dedicado a la patrona de la ciudad, es el edificio religioso más importante levantado en Valencia en el siglo XVII. catedral_valencia_s32900425.jpg_1306973099

La basílica fue construida entre los años 1652 y 1667, y es la única iglesia del casco histórico que no se erigió sobre antiguas parroquias o conventos, sino que es obra nueva. Otra de sus peculiaridades es que la cúpula se encuentra desplazada hacia la Catedral. También llama la atención su camarín, un elemento característico del barroco: se trata de un espacio dedicado a la adoración de la imagen de la Virgen. Fue uno de los primeros camarines que se conocen en España, y se accede a él mediante una escalera.

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Datación Siglo XVII

Estilo Barroco

Plaza de la Virgen s/n
46003 Valencia
Valencia-València, Comunidad Valenciana
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Teléfono+34 963919214

Correo electrónicoinfo@basilicadesamparados.org

Webhttp://www.basilicadesamparados.org

Puerta de los Apóstoles Catedral de Valencia

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Puerta de los Apóstoles, con Salomón en lo alto.

Nada más pasar la Obra Nova a nuestra izquierda se encuentra la puerta de los Apóstoles, llamada así por las estatuas de los doce apóstoles que alberga. De estilo gótico francés, contrasta notablemente con la puerta románica de l’Almoina con que confronta a la otra parte del crucero. Se sabe que en su construcción trabajó Nicolás de Ancona o de Autun desde 1303 y que en 1354 ya estaba acabada. Fuera quien fuere su autor, era un mal conocedor de la piedra del país, pues empleó una de tipo quebradizo que se degradó con rapidez y que obligó a continuas reparaciones, ya documentadas en el siglo XV. Durante los años 1960 la puerta fue completamente restaurada y las figuras originales -en muy mal estado de conservación- fueran expuestas en el museo de la catedral y sustituidas por copias, que son las que hoy decoran la puerta.12

La puerta se abre abocinada sobre un muro resaltado que le sirve de encuadramiento. Consta de tres arquivoltas ojivales decoradas, respectivamente, con catorce estatuillas de ángeles (la interior), dieciséis de santos y dieciocho de profetas (el exterior), colocadas unas sobre las otras, siguiendo la dirección de los arcos y cada una con sus correspondientes doseletes. Todas estas figuras, en total 48, estaban policromadas.Porta_apostols3 (1)

Puerta de los Apóstoles de la Seu de Valwncia Author Felivet

Estas tres arquivoltas se apoyan sobre seis doseletes -tres a cada lado- que protegen seis estatuas de apóstoles apoyados, a su vez, sobre pilares de sección prismática triangular cuyas caras se decoran con cuadrifolios con esfinges de la virgen y del Arcángel, en relieve, y varios escudos del rey, familiares (como los Borja o los Centelles) y gremiales. Los otros seis apóstoles aparecen situados fuera del arco, pero sobre idénticos pedestales. En el ángulo que forma la puerta con el muro de la iglesia, a ambos lados, aparecen, en sendos doseletes góticos, las estatuas de San Sixto y San Lorenzo y de San Valerio y San Vicente Mártir. Los batientes o hojas de las puertas, los clavos y los herrajes de la puerta son originales de 1438.

La arquivolta queda enmarcada por un gablete abonado por arquerías ciegas con estatuas. En la parte superior de la fachada, también dentro de un gablete, se abre un gran rosetón de seis puntas, que representa la estrella de David o Salomón, de 6.45 metros de diámetro, constituida por dos triángulos equiláteros entrelazados en los intersticios de la que figuran varios adornos de tracería calada que enmarca vidrieras polícromas. Esta rosetón fue casi totalmente reconstruido en los años 1960 al haber sufrido el mal de la piedra. Como apunta Joan Fuster, esta estrella salomónica es bastante difícil de explicar en la entrada de un templo católico.13 Se especula que, ante la falta de fondos para la construcción de la puerta, se pidió prestado dinero a los prestamistas judíos, y éstos accedieron a cambio de que figurase la estrella en el rosetón.

En el tímpano de la puerta se encuentra la imagen de Santa María, bajo la advocación de la que fue consagrada la catedral, con el niño en brazos y rodeada de ocho ángeles músicos; antes de 1599 esta imagen de la Virgen del tímpano se encontraba en el mainel, de manera muy similar a la que hay en la iglesia arciprestal de Morella.

En el pie de la puerta de los Apóstoles se reúne todos los jueves a las 12 de la mañana, el Tribunal de las Aguas, reliquia secular de la administración de justicia correspondiente al derecho de aguas en la huerta de Valencia. Probablemente ya se reunía en este mismo lugar cuando la actual catedral era aún mezquita.

Fuente es.wikipedia.org

El Miguelete

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Catedral y torre del Miguelete. Fotografía realizada el 11 febrero de 2003 por el autor Usuario. Pelayo2
Catedral y torre del Miguelete. Fotografía realizada el 11 febrero de 2003 por el autor Usuario. Pelayo2

 

La torre del Miguelete es el campanario de la catedral de Valencia. Se conoce como El Miguelete o Torre del Micalet en valenciano. La construcción de la torre se inicia en 1381 y finaliza en 1429. Por su complejidad y largos años de construcción, fue dirigida sucesivamente por varios maestros de obra; siendo el primero Andrés Juliá, desde 1381. Otros fueron José Franch (1396), Pedro Balaguer (1414, constructor de las Torres de Serranos); hasta Martín Llobet (1425), el último de los arquitectos que intervino en la construcción. Posteriormente se añadió la espadaña (1660-1736).

El Miguelete es una torre de estilo gótico levantino, tiene 51 metros de altura hasta la terraza, los mismos que mide su perímetro, y 63 metros en total. Tiene forma de prisma octogonal y posee 207 escalones.

Durante muchos siglos fue llamado “Campanar Nuevo” o “Campanar de la Catedral”, para diferenciarlo del “Campanar Viejo”, una torre de planta cuadrada y factura románica, ubicada en la calle de la Barchilla, y de la que quedan escasos restos murarios.

Poco a poco fue transformándose su nombre en “Torre del Miguelete”, por la gran campana de las horas, que ha servido para denominar, por metonimia, al conjunto.

Originalmente era una torre exenta, unida a la Catedral a finales del siglo XV al prolongarse la nave (arquitectura) central. Tiene acceso por una portada angular adornada con arquivoltas y un paso cubierto con curiosas voltas nervadas. La torre, de planta octogonal, mide 50,85 m, siendo su perímetro igual a su altura, sobriamente decorada en el exterior por los prismáticos contrafuertes de las aristas y las finas molduras que señalan los diferentes niveles de los pisos.

El primer cuerpo es macizo, dejando solo el hueco helicoidal de la escalera; el segundo cuerpo tiene un recinto abovedado, que es la antigua “Prisión” o Asilo de la Catedral con un solo ventanal exterior; el tercer cuerpo es la “Casa del Campanero”, otro recinto abovedado parecido al anterior aunque más grande y con dos ventanales. El piso superior es la sala de campanas abierta por 8 ventanales, 7 de ellos ocupados por las campanas. El octavo corresponde a la escalera de caracol, que a partir de aquí se hace más angosta.

En 1425 ya estaba concluida la torre hasta la terraza, no prosperando el proyecto de aguja concebido por Antonio Dalmau, y que se conserva en el Museo Histórico Municipal de Valencia.

La campana de las horas colgaba de una estructura de madera, ubicada sobre pilares de piedra, similar a la existente en muchos otros campanarios de la Corona de Aragón. La espadaña actual es un aditamento construido entre 1660 y 1736. La terraza tenía una elegante crestería calada o “apitrador”, que le servía de corona, y que fue arrasada en el siglo XVIII, siendo sustituida primero por una barandilla de madera y en el siglo XIX por una barandilla metálica hasta la restauración de 1983, realizada sin respetar los testigos arqueológicos conservados hasta aquel momento en la misma terraza, y que ahora se encuentran expuestos en la “Casa del Campanero”.

El último campanero que vivió en la “Casa del Campanero” fue Mariano Folch, que estuvo a cargo de las campanas más de sesenta años y que falleció hacia 1905.

En 1940 se había alterado el conjunto original de once campanas (seis pequeñas y cinco grandes) con el añadido de Eloy, una campana procedente del campanar deSanta Catalina, que en aquel momento estuvo a punto de convertirse en un icono en medio de una prolongada Avenida de la Paz. La entrada de esta campana, muy sonora, modificó los toques y la sonoridad del conjunto.

Años 80

La sala de campanas no se modificó hasta la electrificación de las campanas, que supuso la desaparición de las puertas de madera, de los yugos sustituidos, de las matracas y de la gran viga de la cual colgaban las dos tiples o campanas menores. Si el toque tradicional de fiesta de las campanas de la Catedral consistía en el volteo de las cinco campanas mayores, utilizando las otras para los repiques, los toques de muerto y excepcionalmente para algún acontecimiento extraordinario, la electrificación, realizada por la empresa de los Hermanos Roses, de Adzaneta de Albaida, sin consideración de las características originales, consistió en la mecanización de seis campanas: dos tiples, una de las medianas, Bárbara, y las tres menores de las grandes (Vicente, Andrés y Jaime). El solemne volteo de las cinco campanas mayores de la Catedral se había convertido en un toque de parroquia cualquiera, con campanas pequeñas, medianas y grandes. La mecanización se realizó como un proceso irreversible, que tenía dos consecuencias perversas: por limitaciones de la tecnología del momento, ni los mecanismos reproducían la rica variedad de los toques locales, ni las instalaciones permitían el toque manual.

Afortunadamente las limitaciones presupuestarias permitieron solamente la mecanización de seis de las doce campanas existentes por aquel entonces. Por tanto permanecieron en su lugar otras seis con toda su instalación original. No obstante la inconveniencia del proceso quedó evidente cuando los futuros miembros del Gremio de Campaneros de Valencia recibieron el encargo de tocar en 1988 para la procesión del Corpus Christi:4 tres de las seis campanas con instalación original no podían voltear porque las nuevas instalaciones, que no habían contado con esta posibilidad, lo impedían: la palanca de Narciso tropezaba con la caja de contactores eléctricos; junto a Catalina había una viga de hierro, utilizada para subir y bajar herramientas; la nueva reja de hierro puesta en las ventanas en sustitución de las puertas de madera tropezaba con María, la campana mayor, de manera que cuando comenzó a oscilar se quedó detenida horizontalmente y fue preciso serrar un centímetro escaso de los herrajes para que la campana volviese a su lugar original.

Finalmente, Vicente tenía el yugo metálico partido por la mitad, y no podía voltear, ni mecánica ni manualmente.

Estado actual

El largo proceso continuado de restauración y mantenimiento de las campanas, de las instalaciones y del conjunto del Campanar llevado adelante primero por el Gremio de Campaneros Valencianos y ahora por sus sucesores los Campaneros de la Catedral de Valencia ha permitido que, mediante diversas fuentes de financiación (desde subvenciones directas de la Generalidad Valenciana o el Ayuntamiento de Valencia hasta una línea anual del Ayuntamiento, como contrapartida por el toque de las campanas para las fiestas de la ciudad) se hayan invertido más de 120 000 € en los trabajos.

Los seis yugos de hierro de las campanas mecanizadas fueron sustituidos por los correspondientes yugos de madera; se repusieron las ventanas de madera que hacen de caja acústica, así como las matracas; se ha puesto la tarima de tocar a otra altura más segura para los campaneros y que permite además ver mejor su trabajo; las salas han sido dotadas de nueva instalación eléctrica y de nuevas rejas que permiten contemplar el interior aunque estén cerradas.

También se han renovado por dos veces los mecanismos electrónicos para los toques diarios y automáticos, debido a la evolución rapidísima de la tecnología.

Las campanas

Campana llamada El Miguelete, o Micalet, para dar las horas, en la espadaña.

La Catedral de Valencia cuenta con tres conjuntos de campanas, diferenciados por su uso, y ubicados por tanto en lugares diferentes. El Campanar, y sobre todo el conjunto de campanas, se encuentran en estado inmediato de funcionamiento.

Sobre la cubierta del cimborrio, se encuentra la antigua campana de señales que está ahora en desuso.

En la espadaña del Campanar están las dos campanas del reloj: la de los cuartos, de 1736 y el Miguelete, de 1539, una campana destinada exclusivamente a tocar las horas, y la mayor que se usó en toda la Corona de Aragón.

En la Sala de Campanas hay once, desde el primer momento de la construcción del edificio. En tiempos medievales hablaban de “els cinc senys i les sis morlanes”; en tiempos más recientes de “las cinco grandes y los seis tiples”. Estas son las utilizadas para las diversas señales diarias, festivas, de muerto y extraordinarias. La más antigua es Catalina, de 1305, hasta el momento la más antigua en uso de toda la Corona de Aragón, mientras que la más nueva es Violante, de 1735. Los otros tiples son Úrsula, de 1438, Bárbara, de 1681, Pablo, de 1489 y Narciso de 1529. De las grandes, Vicente es de 1569, Andrés de 1604, Manuel de 1621, Jaime de 1429 y Maríade 1544.5

Se trata de uno de los conjuntos más numerosos de campanas góticas de toda España, con dos de mayúscula gótica (Catalina y Jaime) y seis de minúscula gótica,Úrsula, Pablo, Narciso, Vicente, Andrés y María, a las que se debe añadir el Miguelete.

Solo están automatizadas la de los cuartos y el Miguelete para el reloj; Bárbara, para los toques de coro diarios, así como Manuel para el toque de cerrar las murallas yMaría para las oraciones. La instalación de estas tres últimas no impide, de ningún modo, los toques manuales.

Toques tradicionales

El Campanar de la Catedral de Valencia ha tenido, desde sus orígenes, una relación escrita de los toques, que formaba parte de la “Consueta” o costumbres y usos litúrgicos de la Seo. La relación de toques es demasiado prolija, y debe consultarse la bibliografía. Como breve resumen, las campanas oscilaban y repicaban al menos desde la mitad del XV y que en el XVI se impuso el volteo, o toque circular de todas las campanas, ya que comenzó con María, la mayor de todas.6 Había diversos toques de coro, a lo largo de la jornada, de la semana y del año, y eran toques diferentes según las distintas “clases” (al menos una docena). También había repiques, toques de muerto (con una decena de combinaciones diferentes), y toques de fiesta, basados exclusivamente en el volteo de las cinco campanas mayores, ya que las otras “no dizen” en palabras del canónigo Herrera, autor de la famosa Consueta de 1705. Tampoco faltaban otros toques como los de tormentas, los de sacar almas del purgatorio o los de alarma, así como el del cierre de las murallas que iba a cargo de la Ciutat o Ayuntamiento de Valencia.

No obstante los toques, a lo largo de los siglos, fueron adaptándose a las necesidades tanto de la Catedral como de la Ciudad, evolucionando con ellas.

La electrificación supuso una rotura absoluta con la tradición, ya que solo volteaban algunas de las campanas que debían de hacerlo, habían desaparecido los toques de coro (sustituidos por volteos de campanas) y los de muerto habían quedado reducidos a la mínima expresión. El repique, el toque más creativo y antiguo de la Catedral, que sonaba no menos de doscientas veces al año, no solo se dejó de tocar sino que se olvidó de la memoria colectiva. También anularon las señales diarias tanto de oración como de cerrar murallas. Los nuevos toques solo anunciaban misas: se había perdido aquel sentido original de las campanas de no solo anunciar sino acompañar, con la más alta música comunitaria, los acontecimientos festivos, dolorosos o cotidianos de la vida ciudadana.

Toques actuales[editar]

En los primeros años de las actuaciones del Gremio de Campaneros Valencianos algunos de los toques eran todavía automáticos, ya que cuatro de las electrificadas conservaban los motores. No obstante, tras la gran restauración de 1992, solamente se dejó el motor de impulsos de volteo de Bárbara, la campana que avisa el coro diario. Igualmente se habían dotado mecanismos externos para tocar tirando del badajo a Manuel (toque diario de murallas) y María (toques de oraciones cuatro veces al día).

En consecuencia en la actualidad hay dos bloques diferenciados de toques: los automáticos y los manuales. Los automáticos se limitan a las señales de oración (tres badajazos de Maria para cada uno de los tres Ángelus y cinco badajazos para el toque de Ánimas), el toque de cierre de murallas de Manuel (durante media hora, primero cada dos minutos y luego acelerando hasta la máxima velocidad), y los tres volteos de coro de Bárbara a las 09:01, las 09:16 y las 09:26, sendos toques previos al Ángelus de medio día y de tarde de sábado y domingo y un último toque para la Sabatina, el sábado a las 19:45 horas.

Los toques manuales se interpretan por los Campaneros de la Catedral de Valencia, que son una evolución del Gremio de Campaneros Valencianos y que forman parte de aquella Federación de Grupos Campaneros. El Calendario Anual (que comienza con el Adviento) incluye todas las fiestas litúrgicas anuales, así como los domingos de Adviento y de Cuaresma, los toques de vísperas de las Solemnidades en las que se cantan en la Catedral, y las grandes celebraciones del templo. Toda esta relación está fijada en la Consueta Nova, aprobada por elde la Consueta de Herrera de 1705, a las necesidades actuales, tanto litúrgicas como de la vida ciudadana. Así, han desaparecido los toques de anuncio de fiesta de la víspera a medio día (excepto las fiestas de la Virgen de los Desamparados y el Corpus Christi) ya que los actuales campaneros, voluntarios, tienen obligaciones laborales o de estudios, y viven lejos del centro histórico (que por otra parte está cada vez más despoblado). Actualmente tiene más sentido tocar los días de fiesta a mediodía, con repique o con volteos según la festividad, para construir el tiempo festivo comunitario, cuando la gente pasea por el centro histórico. Quedan tres toques de alba: para la Virgen de los Desamparados, para el Corpus Christi y para la Virgen de Agosto, y el volteo general que en tiempos de Aguado y campaneros posteriores se prodigaba al menos para estas tres fiestas, queda ahora limitado al medio día del Corpus Christi, asumiendo la recomendación de Herrera que las campanas pequeñas, los tiples, “no dizen bien” con las otras, y quitan solemnidad, aumentando el caos sonoro.

Sobre todo se han recuperado y normalizado los repiques, de los cuales se interpretan unos 50 a lo largo del año por los diversos Campaneros, ya que se trata de que este conocimiento no se limite a una persona ni a una manera única de interpretar. Los toques de coro suenan en las diversas variaciones más solemnes: los coros “bisblas” (los antiguos “dobles de primera”) en los que voltea alguna de las cuatro mayores según festividad, las “dominicas moradas”, con variaciones para Adviento (toque de Aguado) o de Cuaresma (toque de Herrera), así como las “dominicas rosas”, que son una interpretación del toque de “dominica blanca”. Los toques de muerto quedan limitados a los relacionados con la Catedral y su Cabildo, así como con las autoridades, sobre todo religiosas.

De manera manera general las campanas se voltean con cuerdas (en algunas altas no se podría hacer de otra manera), recuperando así unas técnicas tradicionales tanto de parar como de voltear que los últimos campaneros antes de la electrificación habían simplificado, así como unos ritmos siempre cambiantes. El toque está facilitado por los rodamientos autocentrados de manera que la mayor parte de las campanas, excepto María, Catalina, Narciso o Pablo que aún conservan la instalación tradicional, que será mantenida mientras las campanas funcionen con seguridad y sin excesivo esfuerzo.

Finalmente, la matraca repuesta en 1996, suena desde el Jueves Santo, después del de Gloria, para los oficios del Viernes y del Sábado Santo y para avisar la misa de la Vigilia de Pascua.

Visitas

La popular torre de El Miguelete es accesible todos los días del año mediante la adquisición de una entrada. Después de las actuaciones del Gremio de Campaneros Valencianos primero y de los Campaneros de la Catedral de Valencia después, los visitantes pueden ver las tres salas del campanario a través de rejas, y subir finalmente a la terraza.

Todas las mañanas así como los días de toques, la sala de campanas está abierta al público, bajo la vigilancia de los Campaneros de la Catedral de Valencia.

La gestión de la torre, excepto las visitas a la sala de campanas se realiza por personal dependiente del Cabildo de la Catedral.

La Lonja de Valencia

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Declarada Monumento Historico Artistico Nacional en 1931 y Monumento Patrimonio de la Humanidad el 07-12-1996

“por tratarse de un lugar de valor universal excepcional, ejemplo de edificio secular  de finales del periodo gótico e ilustrativo del poderio y riqueza de las grandes ciudades  mercantiles mediterraneas”

Si un edificio pudiera simbolizar la pujanza y la riqueza del floreciente siglo XV valenciano, éste sería sin lugar a dudas La Lonja. Muestra del alcance de la revolución comercial en el Medievo, del desarrollo social y del prestigio alcanzado por la burguesía valenciana. Es la pieza más singularmente bella de la arquitectura civil valenciana en la Baja Edad Media.

Llonja

La Lonja de la Seda de Valencia o Lonja de los Mercaderes (envalenciano Llotja de la Seda o Llotja de Mercaders)1 es una obra maestra del gótico civil valenciano situada en el centro histórico de la ciudad deValencia (España). Declarada, en 1996, Patrimonio de la Humanidad por laUnesco, se encuentra situada en la Plaza del Mercado, número 31, frente a la Iglesia de los Santos Juanes y del Mercado Central de Valencia.

Fue construida entre 1482 y 1548, y su primer constructor fue Pere Compte entre los años 1483 y 1498 sobre el modelo de la Lonja de Palma de Mallorca, constituyéndose en un edificio emblemático de la riqueza delsiglo de oro valenciano (siglo XV) y muestra de la revolución comercial durante la Baja Edad Media, del desarrollo social y del prestigio conseguido por la burguesía valencianaLonja Valencia 2

LA LONJA DE LOS MERCADERES

Por José Mª. Jiménez Fayos

Trabajo publicado en la revista ESTO VIR

y reproducido aquí con licencia del autor.

 

 

  1. INCLYTA DOMUS

 

 

valenciatauladecanvistaula01En la plaza del Mercado de Valencia – teatro de muchos e importantes acontecimientos históricos – se alza el magnífico edificio de la Lonja de los Mercaderes, calificado por un eminente historiador como ”uno de los conjuntos más bellos de la arquitectura civil de Europa” (1).

Este armónico conjunto – admiración de propios y extraños – consta de tres cuerpos: dos de ellos constituyen propiamente la

Lonja de los Mercaderes; el tercero – un poco más moderno – es le Pabellón del Consulado.

Mirando desde la plaza del Mercado se advierte con toda claridad que el cuerpo de la derecha y el torreón forman una unidad arquitectónica, y que el de la izquierda es un aditamento posterior.

La fachada es notablemente espléndida: en los dos primeros cuerpos luce – severa y delicadamente desarrollado – el arte gótico del

siglo XV; en el más moderno se deja ver la influencia del Renacimiento artístico que nos venía de Italia.

Las dos puertas, tanto la principal – recayente al Mercado – como la que da a la calle de la Lonja, son verdaderas maravillas, con sus archivoltas finalmente talladas apoyadas en leves columnillas y con airosos pináculos a sus lados. Grandes y preciosos ventanales

ojivales, con sus columnillas y bella tracería, campean junto a ambas puertas.

En el tímpano de la principal se ve una liadísima imagen de la Virgen María con el Niño Jesús en brazos, reverenciada por graciosos angelitos. Sobre la archivolta, preciosa cruz surmontada por esbelto y bien esculpido escudo de Valencia.

Además de este escudo de Valencia, hay otros en todas las esquinas del edificio y en varios puntos de la fachada, todos ellos

admirablemente labrados en piedra. El situado en la esquina que da a la plaza del Collado ostenta gran corona y está bordeado por flotante filacteria, en la que se lee la siguiente inscripción:

“ LA NOBLE CIUTAT – HI LE (¿ y leal?) DE VALENCIA – AB COR DE ACABAR – LA MIA ESCELLENCIA – ME HA COMENÇAT – A CINCH DE FEBRER – DEL ANY QUE CORRENT – ES COMTA EN VER – MCCCCLXXXIII.”Taula-de-Canvi

No dejan de ser también notables y artísticas –aunque más sencillas- las otras dos fachadas del cuerpo principal: ambas tienen puertas con arcos muy rebajados, y a sus lados los correspondientes ventanales, adintelados y con tracería; los que dan al jardín son más

pequeños y desiguales entre sí.

La fachada de la torre es completamente lisa, sin más adorno que sus artísticas ventanas: ojival con parteluz la del piso bajo, adintelada y partida por dos columnillas la del primer piso y conopial la del segundo.

La fachada del pabellón del Consulado se diferencia notablemente de las anteriores: al nivel del piso de la plaza hay un sencillo

ventano que da luz al semisótano; el piso bajo del edificio tiene cuatro sencillas ventanas adinteladas con columnillas laterales; las del piso principal son grandes y esbeltas, adinteladas también, pero partidas cada una de ellas por un par de finas columnillas, sobre las que se apoya bella tracería. En la parte más alta corre una rica galería de ventanas conopiales separadas por pináculos; bajo cada una de ellas hay un escudo de Valencia con adornos, y sobre el conjunto un friso de artísticos medallones renacentistas, circuidos de follaje con sendos bustos.

El cuerpo principal del edificio forma ángulo recto con el torreón y el Pabellón del Consulado, y el interior de este ángulo está ocupado por un patio con jardín. En este patio, y en el vértice del expresado ángulo, destaca una saliente mole cilíndrica, en cuyo interior está la escalera de acceso a lo alto de la torre. Los otros dos lados del cuadrilátero formado por el jardín están constituidos por un muro al que va adherida la escalera de acceso al piso principal del Consulado –en cuyo muro hay una puerta que da a la calle- y unas construcciones modestas para viviendas y dependencias que desdicen la grandiosidad del edificio.

Los muros de todas las fachadas están almenados, con sencillas coronas de muy buen gusto sobre los merlones “que comunican al edificio un gran efecto de riqueza”, según la frase de un arquitecto inglés (2).

Para verter las aguas pluviales hay veintiocho gárgolas representando variedad de animales, figurones grotescos y monstruos.

Lo más admirable de nuestra Lonja de Mercaderes es indudablemente su soberbio salón columnario o de contrataciones, consistente en un espacioso rectángulo de 35’60 metros de largo por 21’39 metros de ancho. Una bóveda de 17’40 metros de elevación está sostenida por ocho grandes columnas exentas, doce medias columnas adheridas a los muros y cuatro cuartas partes de columna situadas en los cuatro ángulos. Así queda el salón dividido en tres naves longitudinales y cinco transversales. Las columnas son helicoidales, con ocho amplias estrías cada una, y la unión de cada dos estrías contiguas está formada por una fina columnita –con su correspondiente base- que ascienden arrollándose a la columna.

A la altura de 11’17 metros terminan las columnas en sencillas impostas, de las cuales arrancan los nervios que sostienen la bóveda. A esa misma altura -de 11’17 metros- ,por los cuatro muros del salón, se ve una franja oscura de 57 centímetros de anchura, en la

cual va grabada una interesantísima inscripción -hoy ilegible- , de la cual nos ocuparemos luego, pues merece especial atención.

La planta baja del torreón estuvo destinada a capilla: tiene dos ventanas ojivales, y en su bóveda de crucería se ven claves decoradas con escudos y ángeles en relieve. La sala es cuadrada y mide 6’86 metros de lado. Por decorada puertecilla comunica con el pabellón del

Consulado, y con artística puerta de arco rebajado con el salón columnario.

En el salón columnario, junto a la puerta de ingreso a la capilla, existe una pequeña puerta de bella traza que da acceso a la escalera del torreón. Es una escalera de ojo, es decir sin eje central, donde el pasamano de piedra, los peldaños y las dovelas de la bóveda helicoidal

forman una vivida unidad.

La planta baja del Consulado –severa y sencilla- tiene los cuatro ventanales adintelados que dan al Mercado y otros dos que dan al jardín; entre estos dos últimos una puerta conopial da acceso a la sala desde el jardín. Es notable la techumbre formada por grandes casetones de madera tallada.

Se llega al salón principal del Consulado por medio de una gran escalera descubierta con baranda de piedra tallada. Tiene este salón cuatro hermosos ventanales –antes citados- que dan al Mercado y otros dos que dan al jardín. El techo es una notable maravilla; antes era

sencillo, parecido al del piso bajo; pero hoy ostenta con toda su esplendidez el que perteneció a la “ cambra daurada” de la antigua Casa de la

Ciudad. Está formado por vigas primorosamente talladas y policromadas, con las entrecalles formadas por tableros igualmente trabajados. En unos y otros se ven representados multitud de figuras grotescas y animales y plantas más o menos estilizados.

 

Está presidido este magnífico salón por un gran cuadro de Jerónimo Jacinto de Espinosa, en el que se representa a la Vígen

Santísima adorada por lo Jurados de Valencia, pintado en 1662.

 

 

  1. I ALGO DE HISTORIA

 

La prosperidad comercial de la ciudad de Valencia fue grande en el siglo XIV, y francamente espléndida en el XV y VXI.

Los emprendedores mercaderes de aquellos tiempos habían convertido a Valencia en un centro de activo tráfico marítimo, a pesar de que solo tenía entonces un mal desembarcadero de madera. Prueba de la importancia que alcanzaba el comercio valenciano es que el Rey Pedro III le concedió el Tribunal Mercantil del Consulado, imitando lo que se hacía en las repúblicas italianas, emporio entonces de la contratación internacional. De 1283 es el privilegio real que estableció el Consulado en nuestra ciudad, adelantándose en medio siglo al de Mallorca y Barcelona, que primeras en esto le siguieron, y mucho más a las otras ciudades españolas que luego tuvieron tal jurisdicción.

Dado tan gran movimiento comercial, se hizo necesaria la existencia de un edificio donde pudieran reunirse los negociantes para realizar sus tratos y donde los miembros del Consulado pudieran celebrar sus sesiones.

Por  ello, y  a  principios  del  siglo  XIV  existían    –en  Valencia-  una  Lonja  de  Mercaderes. No  puede  precisarse  la  fecha de

construcción; pero sí que podemos decir que en el año 1314 –reinando Jaime II- acordó el Consejo General de la ciudad la ampliación de la Lonja, construyendo un aditamento sobre un lugar contiguo, propiedad de la ciudad. Se efectuó dicha ampliación, y en 1377 –en tiempos de Pedro el Ceremonioso- se acordó cerrar con verjas de hierro todo el local, el cual debió ser –en parte, al menos- una cubierta sostenida por arcadas, sin paredes laterales. Todavía llegó a resultar pequeño este local, y en 11 de mayo de 1440 –en el reinado de Alfonso el Magnánimo- se acordó comprar unas casas para acometer una nueva ampliación, que fue realizada en 1444. En 1734 fue cerrado con paredes de mampostería todo el local de la Lonja.

Esta -de que venimos hablando- era la Lonja antigua, que estuvo situada en la plaza de Collado, en lugar próximo al de la actual. Subsistió aún después de ser edificada la nueva, pasando, entonces, a ser dedicada principalmente al negocio del aceite, por lo que se le conocía con el nombre de “Llonja de l´Oli”. A últimos del pasado siglo XIX fue derribada.

Por ser insuficiente la capacidad de la antigua Lonja, el Consejo de la Ciudad,a mediados de 1469 -reinando Juan II-, acordó construir un nuevo edificio que reuniese todas las circunstancias y comodidades apetecidas. No se cumplió por entonces tal acuerdo, y en

1480 -ya en tiempos de los Reyes Católicos- volvió a disponer el Consejo que se construyese una Lonja “molt bella, magnífica e suntuosa”, la

cual fuera “honor e ornament daquesta insigne ciutat”. En 19 de marzo de 1482 se compraron, por 3.575 libras, trece casas contiguas al Valladar y fronterizas al Mercado, y en 29 de octubre del mismo año otras doce casas contiguas por 1.050 libras (una libra equivalía a 3,76 pesetas).

Se encargó de la construcción del nuevo palacio al maestro Pedro Compte, “molt sabut en l´art de pedres”, que estaba muy acreditado por haber dirigido la construcción del último tramo de la Catedral de Valencia.

Se puso la primera piedra en 7 de noviembre de 1482 y comenzaron las obras tres meses después, en 5 de febrero de 1483, según

nos hace saber la inscripción antes transcrita.

En 19 de marzo de 1498 –asegura el P. Teixidor- se colocó la última piedra de la bóveda de la Lonja, y el 6 de mayo de 1499 se dijo la primera Misa en la capilla.

Quedó, con ello, terminado el cuerpo de edificio destinado a la Lonja de los Mercaderes, constituido por el gran salón columnario y

 

e torreón.

 

Lo restante, o sea el pabellón del Consulado, comenzó a construirse ocho años después. El 16 de julio de 1506 se ordenó que fuera

 

continuada la obra de la Lonja nueva, construyéndose lo que había de ser la sede del Consulado. En 1533 se comenzó la cubierta de este nuevo cuerpo, y hasta 1548 –en el reinado de Carlos I- no quedaron terminadas las ventanas del piso principal y las del piso superior.

Modernamente se hizo una importantísima restauración: se restablecieron las columnitas y tracerías de los ventanales; se elevó un poco más la torre, a la que se dio un remate almenado en consonancia con el del cuerpo principal –coronando sus merlones-, y se renovó la

escalera del piso principal del Consulado.

En 9 de julio de 1920 acordó el Ayuntamiento colocar, en el salón principal del Consulado, la magnífica techumbre –antes citada- de la sala dorada de la antigua Casa de la Ciudad, y para su acoplamiento hubo que añadir dos jácenas –la segunda y vigésima-, los tableros de las entrecalles segunda y tercera y las cartelas y plafones que aparecen en los lados del salón, todo lo cual fue realizado en los años 1920 a

1923.

 

 

III. UNA LECCIÓN DE LA LONJA

 

Al describir la Lonja hemos indicado que en los cuatro muros del salón columnario, a poco más de 11 metros de altura, hay una franja oscura: en ella se advierten algunos caracteres góticos, pero resulta imposible su lectura.

Hoy, que tan acertadamente y con tan gran interés se están restaurando diversos elementos de la Valencia gótica –San Agustín, Santa Catalina, el Claustro del antiguo Convento de Predicadores, el Palacio de la Generalidad-, debiera completarse la restauración de la Lonja, restableciendo en su primitivo estado –limpiando la susodicha franja y dorando las letras de tan

interesantísima inscripción-. Se advierten en ella elevadísimos conceptos, que constituyen una nobilísima lección. He aquí lo

que dice:

“INCLYTA DOMUS SUM. ANNIS EDIFICATA QUINDECIM. GUSTATE ET VIDETE, CONCIVES QUONIAM BONA EST NEGOTIATIO QUAE NON AGIT DOLUM IN LINGUA, QUAE IURAT PROXIMO ET NON DECIPIT, QUAE PECUNIAM NON DEDIT AD USURAM EJUS, MERCATOR SIC DEGENS, DIVITIIS REDUNDAVIT ET TANDEM VITA FRUETUR AETERNA.”

O sea: “Inclita casa soy. Edificada en quince años. Gustad y ved, conciudadanos, cuan bueno es el comercio que no lleva la simulación en sus labios, que jura al prójimo y no le engaña, que cede su dinero sin usura. El comerciante que así actúe redundará en riquezas, y gozará finalmente de la vida eterna.”

 

Al punto llama la atención el inconfundible sabor bíblico de tan bellas frases; consultamos con persona autorizada por ver si era posible hallar las palabras de la Sagrada Escritura que hubieran podido servir de inspiración a tan elevada doctrina, y, efectivamente dimos con las fuentes.

En el salmo 33, versículo 9, se lee: “Gustate et videte quoniam suavis est Dominus”.

El versículo 18 del capítulo del Libro de los Proverbios dice, hablando de la mujer fuerte: “gustavit et vidit quia bona est negotiatio ejes”.

Y del salmo 14, en la que se habla de quien será digno de compadecer ante el Señor, son las siguientes frases: “qui non egit dolum in lengua sua”, “qui iurat proximo suo et non decipit”, “qui pecuniam suam non dedit ad usuram”. Este salmo termina

con la siguiente frase: “qui facit haec non movebitur in aeternum”.

Claramente aparece el origen bíblico de la inscripción de la Lonja, y ello nos atestigua los hondos  sentimientos cristianos de los valencianos de aquella época.

¡Soberana lección la que nos da la Lonja! Va dirigida completamente a los comerciantes profesionales pero es fácilmente extensible a todo buen cristiano, como todo cuanto se contiene en los Libros Sagrados.

Todos, en este mundo, somos negociantes. A todos nos han sido dado sendos capitales –en cualidades y en gracias de distintas especies y categorías-, y todos venimos obligados a lucrar y superlucrar con ellos, como se nos hace saber en aquellas

admirables parábolas de los “talentos”.

Verdad –caridad- en nuestras palabras, benignidad –caridad- en nuestras obras; he ahí la magna lección que nos da la

Lonja.

 

 

(1) Don Elías Tormo Monzó, en su obra “Levante”.

(2) Mr. George Edmund Street, en su obra “La Arquitectura gótica en España”.

 

J.Mª.GIMÉNEZ FAYOS

LA LONJA DE LOS MERCADERES
I. INCLYTA DOMUS
II. ALGO DE HISTORIA
III. UNA LECCIÓN DE LA LONJA

Por José Mª. Jiménez Fayos
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La Historia del Santo Cáliz de Valencia

in Historia de Valencia/Lugares de Valencia by
 La Última Cena, obra de Juan de Juanes (h. 1550) Museo del Prado
La Última Cena, obra de Juan de Juanes (h. 1550) Museo del Prado

Tanto por los datos arqueológicos como por el testimonio de la tradición y los documentos que se poseen, es completamente verosímil que este hermoso vaso estuviera en las manos del Señor cuando la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos diciendo:

“Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros”. Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo: “Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía”

(Plegaria eucarística I, Canon romano. Cf. Mateo 26-29; Marcos 14, 22-25, Lucas 22, 1520 y I Corintios 11, 23-25)

santocaliz

El Santo Cáliz del Señor

La Primera Impresión

El Santo Cáliz de Valencia suscita a la vez las sensaciones de admiración y escepticismo. El visitante se siente primero cautivado por la belleza del Grial, su forma perfecta y extraña, los detalles de oro y las perlas y piedras preciosas; viene también el observador con la mente llena de leyendas, películas e incluso prevenido por las novelas y la literatura pseudocientífica de temas “griálicos”.

Pero también con escepticismo:

Escritura árabe en el pie

Escritura árabe en el pie

¿Cómo puede ser ese cáliz de apariencia medieval la copa de la última Cena? ¿Por qué en Valencia? ¿No será acaso uno de tantos presuntos Griales? ¿Por qué no es tan famoso como la Sábana Santa de Turín o la Túnica de Treveris? Y así tantas preguntas como escuchamos cada día en la Catedral.

copa

Taza de ágata

No debe engañarnos la apariencia.
En realidad, la reliquia es la parte superior, que es una taza de ágata finamente pulida, que muestra vetas de colores cálidos cuando refracta la luz; es una preciosa “copa alejandrina” que los arqueólogos consideran de origen oriental y de los años 100 al 50 antes de Cristo. Ésta es la conclusión del estudio efectuado por el profesor D. Antonio Beltrán y publicado en 1960 (“El Santo Cáliz de la Catedral de Valencia”), nunca refutado, y que está en la base del creciente respeto y conocimiento del Santo Cáliz.

medidas

Dimensiones del Cáliz

Mucho más posteriores son las asas y el pie de oro finamente grabado, que encierra una copa o “naveta” de alabastro, de arte islámico, diferente a la copa; todo ello, lo mismo que las joyas que adornan la base son de época medieval. Las dimensiones son modestas: 17 cm. de altura, 9 cm. de anchura de la copa y 14,5 x 9,7 cm. que tiene la base elíptica.

agataVenecia y otros lugares conservan cálices de piedras semi preciosas de origen bizantino y en España hay ejemplares similares de los siglos XI y XII, pero se trata de vasos litúrgicos, engarzados en oro y plata y cubiertos de metal en su interior. Sin embargo, al componer el cáliz de Valencia, los orfebres destacaron la copa, desnuda de adornos, con grandes asas para llevarla sin tocar el preciado y delicado vaso de piedra traslúcida.

La Tradición de los Primeros Siglos

La tradición nos dice que es la misma Copa que utilizó el Señor en la última Cena para la institución de la Eucaristía, que luego fue llevado a Roma por San Pedro y que conservaron los Papas sucesores a éste hasta San Sixto II, en que por mediación de su diácono San Lorenzo, oriundo de España, fue enviado a su tierra natal de Huesca en el siglo III para librarlo de la persecución del emperador Valeriano. Recomienda esta permanencia del Santo Cáliz en Roma la frase del Canon Romano mencionada antes: “Tomo este Cáliz glorioso”, hoc praeclarum calicem; expresión admirativa que no encontramos en otras anáforas antiguas, y no podemos olvidar que la plegaria eucarística romana es la versión latina de otra en lengua griega, pues ésta fue la propia de la Iglesia de Roma hasta el Papa San Dámaso en el siglo V.

La Historia del Santo Cáliz en España

san-juan-de-la-penyaDurante la invasión musulmana, a partir del año 713, fue ocultado en la región del Pirineo, pasando por Yebra, Siresa, Santa María de Sasabe (hoy San Adrían), Bailio y, finalmente, en el monasterio de san Juan de la Peña (Huesca), donde puede referirse a él un documento del año 1071 que menciona un precioso cáliz de piedra.

documentoLa reliquia fue entregada en el año 1399 al Rey de Aragón, Martín el Humano que lo tuvo en el palacio real de La Aljafería de Zaragoza y luego, hasta su muerte, en el Real de Barcelona en 1410, mencionándose el Santo Cáliz en el inventario de sus bienes (Manuscrito 136 de Martín el Humano. Archivo de la Corona de Aragón. Barcelona, donde se describe la historia del sagrado vaso) Hacia 1424, el segundo sucesor de Don Martín, el Rey Alfonso V el Magnánimo llevó el relicario real al palacio de Valencia, y con motivo de la estancia de este Rey en Nápoles, fue entregado con las demás regias reliquias a la Catedral de Valencia en el año 1437 (Volumen 3.532, fol. 36 v. Del Archivo de la Catedral).

El Santo Cáliz en Valencia

capilla-antiguaFue conservado y venerado durante siglos entre las reliquias de la Catedral, y hasta el siglo XVIII se utilizó para contener la forma consagrada en el “monumento” del Jueves Santo. Durante la guerra de la Independencia, entre 1809 y 1813, fue llevado por Alicante e Ibiza hasta Palma de Mallorca, huyendo de la rapacidad de los invasores napoleónicos. En el año 1916 fue finalmente instalado en la antigua Sala Capitular, habilitada como Capilla del Santo Cáliz. Precisamente esta exposición pública permanente de la sagrada reliquia hizo posible que se divulgara su conocimiento, muy reducido mientras permaneció reservado en el relicario de la catedral.

benedictoxviDurante la guerra civil (1936-1939) permaneció oculto en el pueblo de Carlet. El Beato Juan XXIII concedió indulgencia plenaria en el día de su fiesta anual, el Papa Juan Pablo II celebró la Eucaristía con el Santo Cáliz durante su visita a Valencia el 8 de noviembre de 1982 y lo mismo sucedió con Su Santidad Benedicto XVI que celebró la Eucaristía con motivo del V Encuentro Mundial de las Familias, el 8 de Julio de 2006.

¿Es auténtico?

capillaYa hemos dicho que la crítica negativa nos dice que ya en tiempos de Jesús era una valiosa antigüedad y hay una costumbre israelita que nos da un dato positivo importante; en efecto, todavía en la actualidad cada familia judía conserva con cariño la “copa de bendición” para las cenas pascual y sabáticas. Los evangelios nos dicen que Jesús celebró el rito pascual en una sala decorosa, amueblada con divanes (Mc 14, 15)¿Extrañaría que la familia que lo acogió no pusiese ante el Señor la preciosa copa familiar para que pronunciase las bendiciones rituales, la última de las cuales se transformó en la primera consagración eucarística del vino en la Sangre del Redentor? Hemos visto demasiadas escenas “pobres” de la última Cena, con los discípulos sentados en el suelo y Jesús tomando en sus manos un humilde vaso de barro… pero no fue así.

Así pues, los Apóstoles y los primeros cristianos pudieron identificar el vaso de la primera Eucaristía y conservarlo a pesar de su fragilidad ¿Cómo pudo conservarse intacto los primeros y azarosos mil años si no es porque lo protegía la memoria de un misterio sacratísimo?

Las Leyendas del Grial

El tema de la búsqueda del Grial, objeto maravilloso y fuente de vida, es fundamental en la literatura medieval franco-germánica, y su origen está sobre todo en las obras deChretien de Troyes, que dejó inacabada hacia 1190 su obra Perceval o el Cuento del Graal; aquí no se explica cuál es la naturaleza de esta joya, y fue Wolfram von Eschenbach quien le dio forma de cáliz en su poema “Perceval el Galés”. Se cree que concibió su Parsifal a principios del siglo XIII, en el Wartburg, mítico castillo, cuna de poetas y trovadores; y que lo finalizó en 1215. Allí, en este castillo, donde estos cantores al Amor, estos Maestros Cantores, cuyas tres reglas principales, Dios, su señor y la mujer amada, constituían la fuente de sus inspiraciones, compuso Wolfram su magna obra. Pues él fue el príncipe de los trovadores, la máxima figura junto aWalter von der Vogelweide y Heinrich Tannhäuser.

Recientes investigadores, como Michael Hesemann (“Die Entdeckung des Heiligen Grals. Das Ende einer Suche”, Ed. Pattloch 2003), sitúan el origen de estas leyendas en España y sobre la base del Cáliz de ágata de San Juan de la Peña, y no podemos olvidar que fueron la fuente de inspiración para las grandes obras poético-musicales deRichard Wagner “Tannhäuser”, “Parsifal” y “Lohengrin”.

Un tema de actualidad

Pero si bien la literatura griálica medieval encontró en la búsqueda del sagrado vaso un símbolo de purificación y de renuncia para llegar a la perfección personal y a la salvación, asistimos desde hace años a la aparición novelas fingidamente históricas y a toda una literatura esotérica que hace del Grial un oscuro objeto o una tradición ocultada a través de los siglos que conservaría la auténtica esencia del cristianismo o la verdadera historia de Jesús de Nazaret. Parece que lo que no consiguió la crítica liberal y el materialismo anti-religioso, se pretendiera ahora lograr con esta pseudo divulgación para destruir la limpia fe de la Iglesia en Jesucristo el Señor. De este modo, la sospecha y la falsedad buscan empañar lo que fue y debería seguir siendo un icono de la cultura cristiana.

trasladoPor ello, el Cáliz, con su autenticidad arqueológica y su tradición exenta de elementos maravillosos, nos remite a la época de Jesús y nos recuerda la institución de la Eucaristía como momentos históricos que transcienden el tiempo y llegan hasta nosotros como misterio de salvación. Así lo vivimos cuando la sagrada reliquia se traslada desde su preciosa capilla, la antigua sala capitular (siglo XIV), hasta el altar mayor en la celebración de la Santa Misa en la Cena del Señor, el Jueves Santo y en la fiesta solemne del último jueves del mes de octubre.

Este es el mensaje que se desea proclamar desde la Catedral de Valencia, con el apoyo de beneméritas asociaciones como la Real Hermandad y la Cofradía del Santo Cáliz que, junto con el Cabildo Metropolitano, mantienen el culto y la difusión de la devoción del Santo Cáliz, que se expresa en las peregrinaciones de parroquias y entidades religiosas y cívicas, todos las semanas, en la celebración de los“jueves del Santo Cáliz”.

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