La siega o cosecha del arroz

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La siega era la actividad más laboriosa que se realizaba a los arrozales. Empezaba a finales de agosto con los arroces más tempranos y se acababa cuánto se podía… dependía de los temporales, de las dificultades y de la cantidad de gente disponible.

En el momento de segar se desplazaba gente de todas las localidades y pandillas de segadores que llegaban con el carrilet, con bicicletas enganchadas a los apoyos que llevaban fuera los vagones; a veces las bicicletas no cabían y las llevaban en vagones de carga: era todo un espectáculo. Cortijos, casetas, barracas y, hasta  los pajares se llenaban de hombres que venían a segar.

En la tarea del segar, hay que denominar la figura del aguador, que era el que llevaba el agua a los segadores, puesto que la siega era una tarea dura y provocaba mucha deshidratación. Preferentemente eran niños, mujeres o algún hombre grande.

Al segar para evitar que el agua tocara las espigas, se dejaban los arrozales con muy poca agua y era posible, con un poco de habilidad, coger tencas con las manos, trabajo a la que se dedicaban con mucha cura, casi bueno todos los niños del pueblo.

Se segaban los tallos uno por uno y con los puñados de 5 o 6 tallos se iban tirando en gabelles (ligadura de tallos), procurando que se mojaran poco las espigas. En dos o tres “gavelles” juntas se hacían las “garbes” que se ligaban con un “vencill” (hecho con un manojo se sarmiento para atar las garbas). Después se partía la garba por la mitad con el collado, donde estaban las espigas ligadas con el vencill, se posaba sobre la media garba donde solo había paja. Desprendido de esta operación la mitad de la garba donde estaban las espigas continuaba diciéndose garba, y a la parte donde solo había paja la pasábamos a denomina “empall”.

Herramientas por la siega del arroz
La hoz: Era la más simple y popular

La corbella: Utilizada por algún segador .

El collado: Utilizada por los segadores más experimentados y servía para segar y sorracar.

El sorrac: Servía para partir las *garbes que se segaban con la hoz o la *corbella.

Espigar arroz
Antes de la mecanización del cultivo de los cereales, había una actividad llamada espigar que consistía al recoger una por una las pocas espigas que habían quedado en los campos después de segar y sacar las garbas. Eran espigas perdidas y que ya no se aprovechaban.

Una tarea propia de familias humildes

Esta tarea la hacían las familias humildes que no tenían suelo y para poderlo hacer sin tener problemas, previamente solían solicitar permiso a los propietarios de las tierras. De este modo evitaban que al pillarlo el amo dentro de su propiedad recogiendo espigas, le cogiera todo el arroz que llevaban, incluso el que habían recogido en otras fincas.

Los campos de arroz se espigaban de una manera muy diferente a los otros cereales. Esto era debido a que las espigas sueltas que quedaban, estaban en contacto el grano con el agua, se grillaban y se echaban a perder y solo quedaban espigas útiles a los “empalls”, que era la parte de atrás de las garbas, una vez sorracadas.

Los empalls (Paja larga, no batida, que permanece después de que se siembran las espigas9.

Para entender este proceso tenemos que pensar que la siega tradicional del arroz se hacía por dentro del agua y al segar las garbas quedaban  dentro del campo con el grano en contacto con el agua. Para evitar que el grano de las garbas se quedara en contacto con el agua mucho de tiempo y se deteriorara, se partían las garbas por la mitad, se sorracaban, y se posaba la media parte donde estaba el grano arriba de la media parte de la paja y de este modo se aislaba el grano del agua. Una vez partida la garba la parte del grano que se posaba arriba se continuaba denominando garba, y la parte de bajo que solo era paja se denominaba “empall.”

Los “empalls” se quedaban dentro del arrozal después de sacar las garbas y una vez acabada la cosecha, se buscaba en ellos donde se podían recoger espigas de arroz en buenas condiciones.

La época dorada de los espigoladores

A la posguerra, cuando el gobierno requisaba toda la cosecha, el arroz espigado tenía mucho de valor porque no estaba controlado y se podía vender a los estraperlistas. Fue la época dorada de espigoladores . Los niños y niñas en las épocas más precarias, ya de muy pequeños, se podían ganar el jornal con esta actividad.

Los espigoladores tenían un competidor, los “Picampall”, una ave pequeña migratoria. Esta ave  también buscaba en los “empalls” para conseguir las espigas de arroz y mijo y algún insecto con los cuales se alimentaba. De aquí viene posiblemente su nombre .

Tumbar garbas

El trabajo que seguía al segar el arroz con hoz y sorrac, era la de tumbar garbas.
Una vez las garbas segadas y sorracadas (Esfurriacar, hurgar, remover, golpear)  se quedaban unos días dentro del arrozal arriba del empall secándose.

Esta desecación de la garba facilitaba:
Que al hacer la garbera pudiera estarse muchos días sin peligro de fermentar.
Que el grano se desgranara mejor al batirlo a pata o con la trilladora.
No estar desprendido tantos de días asoleándolo en las eras para poderlo envasar.
Para poder envasar o almacenar el grano en garantías de conservarse bien, se tiene que rebajar su humedad a un nivel inferior al 16%. Este nivel de secado actualmente se controla con aparatos electrónicos, antiguamente se mesuraba mordiendo el grano. El sistema actual es más exacto siempre que el aparato tenga pilas, haya pasado las revisiones y funcione, y la persona que lo manipula haya hecho el cursillo correspondiente y no se equivoque de botones.

Para que las garbas se desecaran de una manera uniforme, en unos días se tumbaban (giraban) y de este modo la parte seca de arriba quedaba bajo y la parte más húmeda de abajo quedaba arriba. Este trabajo lo hacían el niños y mientras tumbaban las garbas aprovechaban para ir cogiendo las ranas que encontraban bajo, las cuales introducían dentro de un saco de ropa que llevaban colgando en la cintura o topillos (ratas). También les servía para controlar los lugares del arrozal donde había tencas y así  en los días siguientes, poder ir a pescarlas a la paupa.

Luchar contra la humedad
Una vez las garbas estaban secas o cuando te tocaba el turno de batir, con una mopa se sacaban (se barbechaban) en la era donde el experto del grupo, generalmente el “matxero”, confeccionaba la garbera procurando hacer coincidir las últimas garbas con la parte de arriba y que no quedas ningún lugar por donde pudiera entrar agua en el coro de la garbera en caso de lluvia. Algunas garberas estaban meses antes de batirlas, especialmente las del arroz de semilla. Si el arroz o la paja estaban húmedos la garbera fermentaba y el arroz se fermentaba. El grano encourat (fermentado) no era bueno para comercializar como alimento humano, y se tenía que vender por piensos con una gran pérdida de valor.

Para controlar si la garbera fermentaba o no, se introducían cañas las cuales de vez en cuando se sacaban y se tocaban para comprobar si estaban muy calientes, si se consideraba que estaba excesivamente caliente, hiciera el tiempo que hiciera se deshacían las garberas por esbrafar-las (En sentido figurado dejar sin fuerzas) Un gran trabajo, pero si no eras espabilado podías perder la cosecha o una buena parte a pesar de tener ya el arroz arriba de la era.

Vocabulario:
Hoz: Enser utilizado para cortar el tallo de arroz.

Sorrac: Especie de hoz grande empleada para partir las garbas por la mitad.

Garba de arroz: Conjunto de tallos de arroz ligadas con otros tallos.

Garba sorracada: Garba partida por la mitad.

Empall: La parte de bajo de la garba separada con el sorrac y encima de la cual se deposita la parte del grano.

Tumbar garbas: Girar las garbas de arriba de la empall para que se sequen mejor.

Garbera: Conjunto de garbas arregladas arriba de la era en forma de barraca.

Desgranar: Separar el grano de la paja.

Batir a pata: Acción de separar el grano de la paja con caballos.

Batir con trilladora: Acción de separar el grano de la paja con una máquina de batir.

Tenques: Carpas.

Pescar a la paupa: Pescar con las manos (difícil).

Mopa: Especie de trineo con el cual se sacaban las garbas del campo.

Matxero: El que conduce los caballos en los trabajos de los arrozales.

Encourat: Arroz que por exceso de humedad ha fermentado y se ha vuelto negro.

Esbrafar: Sacar el exceso de calor de una cosa, en este caso de la garbera.

Sorracar: Esfurriacar, hurgar, remover, golpear

Tumbar rastrojos

En el párrafo anterior hemos hablado del tumbar garbas, en este hablaremos del tumbar empalls o rastrojos (La parte de bajo de la garba separada con el sorrac y encima de la cual se deposita la parte del grano), dos trabajos que eran sucesivos en el tiempo y con objetivo idéntico, secar la parte de bajo de cada una de las dos partes en que se dividía la garba al sorracarla. Este trabajo se hacía a partir de noviembre.

Los empalls o rastrojos eran la parte de detrás de la garba, eran la parte teóricamente inservible, la que se quedaba abandonada dentro del campo cuando se sacaban las garbas con la mopa para batirlas. Estos restos, si no se hacían desaparecer, al labrar se enganchaban al corte de las labranzas y dificultaban mucho el trabajo. Había dos maneras de eliminarlos, una era sacarlos de la tierra para aprovecharlos, la otra lo quemarlos. Tan para hacer una cosa como la otra primero era imprescindible secarlos be.

Para secarlos se tenían que tumbar, esto significaba que una vez la tierra seca, con unos ganchos pasar la parte húmeda de bajo arriba. De este modo el sol secaba la parte húmeda y cuando estaban secos se podían sacar si este era el objetivo, o sino, irlos amontonando y quemando. Este trabajo normalmente la hacían los niños y niñas, también se aprovechaba para ir atrapando las ranas que se encontraban invernando bajo.

Muy apreciados por las caballerías y como fertilizante

Los que los aprovechaban o hacían preferentemente para los corrales, de cama a las caballerías, bueyes, cerdos, ovejas u otros tipos de animales. Los empalls o rastrojos secos absorbían la humedad, mejoraban mucho la comodidad de los animales y mezclados con los excrementos de las bestias se convertían en una basura muy apreciada, un magnífico fertilizando natural para los huertos. Sinceramente creo que actualmente no hay ningún producto mejor para hacer esta función a los corrales de ganado, tanto por la comodidad que daba a los animales, como por la calidad de la basura generada.

La aventura de ir a intercambiar los rastrojos

En invierno en tiempos de poco trabajo uno de los recursos de los que tenían animales de tiro era cargar el carro de rastrojos, que aquí no tenían ningún valor porque sobraban y se tenían que quemar, e ir a los pueblos vecinos a cambiarlos por algo, leña, vino, e incluso piedra. Era un trabajo que la solían hacer los jóvenes, buscando un poco la aventura de ir con el carro a alguno de los pueblos del alrededor.

De todos modos esta aventura no siempre daba fruto, más de una vez si no tenían claro a quién ofrecer la carga o no eran decididos buscando alguien interesado volvían hacia casa sin éxito. Volver otra vez cargados era un poco ridículo y para evitarlo cuando les parecía en algún borde de carretera descargaban el carro. En algún caso hicieron como los fenicios, el intercambio mudo, o sea que cuánto veían algún chaparral con ramas sin recoger, y nadie cerca, dejaban los rastrojos y cargaban la leña a cambio. Seguramente no siempre los amos quedaban contentos con el cambio y ellos por precaución procuraban estar ya bien lejos.

Vocabulario :
Empall: Parte de detrás de las garbas de arroz al *sorracar-las.

Sorracar: Partir una garba de arroz por la mitad.

Colmeteig: Aportación en otoño de agua con sedimentos a los arrozales.

Mopa: Especie de trineo para ir por el barro arrastrado por una caballería.

Batir: Separar el grano de la paja.

Xarrugar: Labrar

Xarrugues: Aparatos que sirven por xarrugar

Ganchos: Mena de horca con las púas giradas en forma de gancho.

Embrossar: Ponar paja, empalls o basura dentro de un corral.

Garriga: Terreno de montaña, plantado o no de olivos y algarrobos.

Garbejar
Garbejar era un trabajo que se hacía entre el segar y el batir y consistía al recoger las garbas de dentro de los campos y transportarlas en las eras donde se batían. En casi todos los cereales este trabajo era poco complicado, se trataba simplemente de cargar a los carros las garbas que estaban esparcidas por los campos y trasladarlas a los lugar donde se tenían que batir. Pero en el caso del arroz no era tan sencillo, porque las garbas estaban esparcidas por campos llenos de agua por donde no podían circular los carros.

La Mopa
Para sacar las garbas de dentro de los arrozales inundados el sistema más efectivo era utilizar las mopas, un tipo de trineos con unas anchas tablas que patinaban por encima del barro y el agua arrastrados por un caballo, yegua, o mula. Más tarde se utilizaron les “*barquets de garbejar” que eran unos barquitos anchos y cortos que también se arrastraban por el barro cumpliendo la misma función. Les barquets se podían cargar más que las mopas, pero tenían menos estabilidad, y al cruzar los largueros, si los “pasos” no eran buenos o no lo calculabas bien, abocaban en cierta facilidad. Si se abocaba, además del trabajo de volverlo a cargar y las pérdidas por el arroz que se desgranaba, había el inconveniente añadido que algunas garbas se bañaban y esto dificultaba la acción de batirlas y también el secado final del grano.

En condiciones normales era un trabajo duro debido a que se tenía que ir andando rápido y estacado por dentro del barro al mismo ritmo que la caballería y cargando y colocando las garbas en la mopa o barquet. No era un trabajo apto para personas un poco obesas, aunque entonces excepto algún gran propietario, el médico, y los curas, todos estaban delgados y en forma. En condiciones normales solo era esto, dura, pero en las tierras hondas y desprendido de alguno de las trombas de agua que caían en otoño, recoger las garbas y trasladarlas en la era se podía convertir en un trabajo desesperante. A veces los animales, entre el agua y el que se estacaban (especialmente a los terrenos formados por la descomposición de sustancias vegetales), se hundían hasta la panza y tenían que arrastrar las mopas de forma penosa . En estos casos el garbejar se convertía en un auténtico drama, y si se mojaban mucho las garbas se podía perder una parte importante de la cosecha en este proceso.

Las filas de carros
Una estampa muy peculiar era cuando los carros iban a garbejar y llevaban colgados detrás las mopas, y más todavía cuando iba una fila de carros seguidos todos con la mopa colgada detrás. Esta curiosa estampa era fácil de contemplar en los meses de septiembre y octubre. Esto se producía porque los carros, al ser más lentos que las bicicletas, madrugaban más, sobre todo si se tenían que desplazar lejos.

Aclararemos que “el adelantae” en carros prácticamente no existía. Por un lado la velocidad de unos y otros era muy uniforme y por otro lado, la anchura de las carreteras no lo permitía, puesto que había un solo carril. Por la mañana todos los carros iban en la misma dirección, del pueblo en el campo, y por la tarde al revés, del campo en el pueblo. Si por alguna circunstancia algún carro circulaba en sentido contrario al habitual, cuando se encontraba con los otros, se paraba en algún puente, era, o lugar más ancho a esperar que pasaran. Si un carro iba muy cargado tenía prioridad y el derecho a no parar ni salir de la carretera.

Vocabulario :
Garbejar: Sacar las *garbes de un campo.

Batir: Separar el grano de la paja con algún tipo de enser o máquina.

Mopa: Caja de madera compuesta de dos tablas horizontales paralelas unidas por tallos verticales. Sirven para garbejar  garbas de arroz y matar el cerdo.

Tabla: En este caso madera plana y curvada por de la parte de delante, diseñada para patinar por el barro.

Largueros: Márgenes transversales de los campos de arroz.

Pasos: Brechas que se hacían a los largueros para cruzar con las mopas o barquets.

Desgranarse: En este caso, separarse accidentalmente el grano de arroz de la paja.

Tierras hondas: Zonas de tierra próximas a las balsas y con poco o nada de desnivel respecto al mar.

Terrenos de bòtima: Terrenos formados por la descomposición de sustancias vegetales. Terrenos de turba.

Estropada: En este caso, arranque y trayecto corto y llevar.

El batir
Los trabajos más inmediatos que seguían a la siega del arroz eran las de tumbar *garbes, el garbejar y el batir el arroz. En esta ocasión nos centraremos con el batir, que consiste al separar el grano de la paja, y más concretamente con el batir con trilladora.

La introducción de la trilladora
Antiguamente se hacía el batir a pie, que consistía al separar el grano de la paja a base de cercar las caballerías en círculo por encima de las garbas de arroz, arrastrando un aparato troncocónico con estrías llamado pareado. Posteriormente, las trilladoras, también denominadas localmente «máquinas», sustituyeron el batir a pata, siendo un adelanto muy importante, a pesar de las dificultades que tenían para moverse por muchos de los caminos de barro.

La mayor parte de las trilladoras se movían de era en era iban batiendo para los diferentes propietarios. En un primer momento eran arrastradas por una caballería funcionando con un motor que iba con unas ruedas enganchadas detrás de la trilladora. Después, y ya con unas carreteras mejores se utilizaron trilladoras más gordas arrastradas por tractores los cuales con una polea que tenían al lado transmitían el movimiento a la trilladora a través de una correa.

El transporte de las garbas a las trilladoras, una labor muy dificultosa
Uno de los aspectos más dramáticos del cultivo del arroz era llevar las *garbes «a pie de trilladora», o sea transportar las garbes como fuera desde el campo hasta el lugar donde había podido llegar la trillo

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